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Ahora que estamos rodeados de máquinas, ¿qué pasará con los trabajos?

por Rocio Diaz
Trabajo Almacen

Desde las líneas de ensamblaje de una fábrica cualquiera hasta el control del inventario de un almacén, tal parece que los robots están en todas partes, sustituyendo a los humanos en tareas rutinarias y repetitivas como son el cobro de peajes, gestión de turnos y otras cuestiones de logística interna. 



El hecho de que los robots son cada vez más versátiles, incursionando en áreas de servicio al cliente, cocina, limpieza y demás, lleva a una pregunta bastante seria: ¿qué pasará a largo plazo con los trabajos? 

El debate en torno al futuro de los trabajos se enciende cada vez que una compañía como Walmart anuncia la integración de robots en trabajos rutinarios y de bajo nivel que hasta hace poco eran realizados por humanos, como es el caso de limpieza del piso y reabastecimiento de los anaqueles.

¿Qué ocurre con esas personas que rutinariamente pierden su empleo a manos de una máquina que es más eficiente en términos de costo y productividad? El panorama, sobre todo cuando se plantea así, luce feo y desolador, pero en realidad la cuestión no es tan simple ni tan tétrica. 

Benjamin Pring, cofundador del Centro del Futuro del Trabajo de Cognizant, una empresa de consultoría y servicios TI, fue enfático al decir en EmTech Caribbean 2019 que los robots y la inteligencia artificial ya están aquí y llegaron para quedarse, por tanto solo nos queda el camino de adaptarnos. 

Pese a la amenaza que parece representar en el ámbtito laboral, la inteligencia artificial en realidad tiene el potencial no solo de eliminar trabajos, sino de mejorar los existentes y de generar otros que todavía quizás no están contemplados. De hecho, se estima que para 2028 habrá plazas para detectives de data, analista de machine learning cuántico, gerente de desarrollo de negocios de inteligencia artificial y oficial de diversidad genética. 

La clave con esos potenciales nuevos trabajos es justamente la inteligencia artificial, de ahí que Pring planteó la cuestión del futuro del trabajo como una ecuación en donde las habilidades y aptitudes de una persona se suman con esta tecnología para ofrecer valor agregado y a la vez tener la oportunidad de mantenerse empleado y relevante en el largo plazo. 

La idea de la tecnología nunca ha sido desplazar al ser humano, pero ciertamente sus avances, que suceden con una rapidez cada vez mayor, nos empujan a un proceso de adaptación que no siempre resulta tan evidente o claro. De esta necesidad es que surge con fuerza el enfoque educativo STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), al que ahora se le suma la A de arte para convertirse en STEAM. 

En un futuro, para triunfar en el área laboral, las cualidades que nos definen como humanos serán más importantes que nunca. Eso significa ser gracioso, divertido, cálido, flexible, curioso, agradable e inteligente. Los robots y la inteligencia artificial no pueden emular esas cualidades y tampoco tienen la capacidad de tomar de decisiones, pensar a futuro o ser empáticos. 

Pring resume el tema del futuro de la siguiente manera: no seamos malos robots. No tratemos de imitarlos o alcanzarlos en aquellas áreas donde destacan, que son eficiencia y rapidez. Nuestro rol es destacarnos justamente en lo que nos diferencia de las máquinas.