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China, la otra pandemia del 2020 en tecnología

por Rocio Diaz
China EEUU

Ahora que el 2020 llega a su fin, con apenas algunas semanas por agotar, podemos decir lo obvio: este ha sido un año muy especial, y no en el mejor sentido de lo que encierra esa palabra.



2020 ha sido el año en que las mascarillas, los desinfectantes y el distanciamiento social se pusieron de moda, todo ello por cortesía de la pandemia por COVID-19. Fue también el año en que teletrabajo, educación online y otros esquemas digitales tuvieron que ser adoptados en un intento por sortear la crisis y sobrevivir a nivel de negocios.

Podría decirse que 2020 ha sido un año que ha puesto a prueba la capacidad de individuos, gobiernos y empresas de adaptarse a los cambios y adversidades, y, en respuesta a ello, la creatividad no ha faltado. Esta es quizás una de las pocas cosas buenas que se pueden sacar de este continuo proceso de aprendizaje que representa la pandemia, con el prospecto de que seguiremos viendo este ejercicio en 2021 y más allá.

2020 es sinónimo de trabajo remoto, entretenimiento en casa, videollamadas, encuentros virtuales, educación a distancia e innovaciones tecnológicas que se salen de lo habitual, todo ello cortesía de COVID-19.

Como si no fuese suficiente con una pandemia de esta magnitud, 2020 ha sido igualmente el año en que Estados Unidos y China decidieron forcejear de a duro a varios niveles, sintiéndose esta otra pandemia con especial fuerza en el ámbito tecnológico.

Al igual que ocurrió con COVID-19, el dilema chino tiene raíces en 2019, solo que nadie jamás imaginó en qué forma dominaría en 2020, a tal punto que decisiones importantes dependieron directamente de intereses atados al caso.

Dos ejemplos bastan para entender la intensidad y alcance de esta segunda pandemia: Huawei y TikTok. La primera viene lidiando de manera directa con las consecuencias de su origen desde mayo de 2019, cuando la administración Trump en Estados Unidos incluyó a la compañía en una lista negra que, básicamente, le cerraba las puertas por todos lados. La segunda ha estado bajo amenaza de bloqueo desde agosto de este año, sin que aún se haya materializado.

¿Qué hay detrás del dilema chino? Analistas de todo tipo coinciden en señalar que esto no es más que un asunto de geopolítica, pero, cuando se trata de las dos potencias más grandes del mundo involucradas en un enfrentamiento sin fin, el mundo entero paga las consecuencias.

Bloquear a Huawei tiene efectos más allá de las ventas de sus teléfonos o de la inclusión de funcionalidades Google o Android. El verdadero impacto se observa a nivel de infraestructura de telecomunicaciones, un área donde Estados Unidos ha ejercido suficiente presión para evitar la participación de Huawei en el desarrollo y despliegue de redes 5G más allá de sus fronteras.

Como de costumbre, países como Reino Unido, Australia, Canadá y Japón acogieron este llamado, pero las cosas no se quedan ahí, y, a modo de ejemplo, República Dominicana se cuenta entre aquellos que no darán participación a Huawei en 5G tras acogerse a la iniciativa “Red Limpia”.

El dime y direte entre Estados Unidos y China tiene su origen en cuestiones de seguridad nacional y ética. Estados Unidos acusa a China de usar empresas como Huawei para espiar sobre asuntos internos y delicados, y es en base a este argumento que ha desatado lo que bien podría clasificarse de persecución contra empresas de ese país.

Hemos mencionado únicamente a Huawei y TikTok -forzándose a esta última a lograr un acuerdo con Oracle y Walmart que se mantiene en el limbo-, pero, en realidad, la persecución va más allá y ha tocado a compañías como DJI y WeChat. No ayuda el hecho de que China lleva un buen tiempo amenazando con destronar a Estados Unidos en términos de supremacía y dominio tecnológico, observándose una tendencia donde Silicon Valley copia de China y no al revés.

China juega un papel tan importante en cuestiones tecnológicas que los efectos del cierre de sus fábricas a principios de la pandemia por COVID-19 se dejaron sentir a más de un nivel, siendo Apple una de las más afectadas en términos de retrasos e inventario.

Trump tiktok
Desde septiembre estamos en esto, sin que se defina la situación

Ahora que Estados Unidos se encamina hacia un nuevo gobierno que tomará posesión en febrero 2021, el panorama chino queda un tanto indefinido. ¿Seguirá la nueva administración los pasos de la saliente, o habrá un cambio de enfoque? Para responder esta pregunta, solo nos queda esperar.

Para finalizar, una breve reflexión: Estados Unidos ha tenido varias oportunidades de bloquear a TikTok, pero aún no lo hace. ¿Será dejadez, o será que están ocupados en otras cuestiones? Hay quienes dicen que todo esto no era más que un montaje para marear y desviar la atención de otros temas. Ya veremos qué acontece.