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El concepto microbiano de Philips

por Rocio Diaz

Ropa orgánica, biodiesel, reciclaje, vehículos híbridos súper compactos y fuentes alternativas de energía. Esto y más forma parte de una tendencia global hacia lo verde, una visión ecológica de las cosas donde se busca sacar el mayor provecho a los recursos naturales y de paso generar la menor cantidad posible de desperdicios. En un planeta altamente contaminado, con una población en constante crecimiento, donde la basura es un gran problema y donde recursos como agua y petróleo son cada vez más escasos y caros, esta visión ecológica tiene bastante sentido.

Para mucha gente el primer paso en esa dirección es sustituir sus bombillas tradicionales por bombillas de bajo consumo, que bien pueden ser fluorescentes o de diodos emisores de luz. Si bien consumen energía por igual, en términos de eficiencia y duración jamás se pueden comparar con bombillas incandescentes, y es por eso que los gobiernos de varios países, incuyendo la RD, llevan a cabo programas de sustitución de bombillas con regularidad. Aún cuando los beneficios de esas bombillas de bajo consumo resultan evidentes, para una compañía como Philips el concepto verde de estas puede llevarse aún más lejos.

© Philips Design

© Philips Design

Con una visión puramente ecológica, la unidad de diseño de la compañía holandesa ha estado presentando su concepto del hogar microbiano, donde la energía para casi todo proviene de fuentes totalmente naturales. Tómese el caso de los bombillos a modo de ejemplo. Hay en la naturaleza organismos capaces de generar su propia luz, como es el caso de las luciérnagas y ciertos tipos de peces abisales, es decir, que habitan en las profundidades del océano. Philips ha tomado ese fenómeno, conocido como bioluminiscencia, y lo ha reproducido en una peculiar bombilla de complejo diseño que emite luz verde gracias a la acción de bacterias bioluminiscentes que se alimentan de gas metano a través de unos pequeños tubos de silicio.

De acuerdo a la visión integral de Philips, las bacterias y el metano necesario para mantenerlas activas provienen de la cocina, que en este caso integra una superficie para cortar alimentos y una trituradora de desechos, donde inevitablemente se generan esas bacterias. Las bacterias a su vez generan gas metano, que es recolectado y quemado para proveer energía a la estufa de la cocina y a otras áreas, como es el caso de la bombilla descrita más arriba. La idea básica de Philips es demostrar que la basura puede ser una fuente inagotable de energía, y, por ende, se le puede dar un mejor uso.

Philips propone por igual un panal de abejas urbano que no solo va a permitir a quienes lo instalen disfrutar de miel fresca y literalmente producida ante sus ojos, sino que, además, permitirá contribuir a la polinización, un proceso natural que influye directamente en la producción de semillas y frutos. El panal urbano consta de dos partes. Una se coloca en la parte externa del hogar e integra un macetero y un túnel de entrada para las abejas. De aquí pasan a una segunda parte, diseñada para colocarse al interior del hogar, donde las abejas encontrarán un panal preexistente donde empezarán a producir cera y miel. Se trata de una estructura transparente que dejar pasar luz color naranja, ideal para las abejas.

Los plásticos, aún cuando resultan muy útiles, son una gran fuente de contaminación. Como parte del hogar microbiano Philips propone una máquina que genera hongos comestibles a la vez que descompone fundas y empaques plásticos. Todo empieza con cultivos de hongos que se colocan allí y que pasan a interactuar con los desechos plásticos que se introduzcan. Se ha demostrado que el micelio o cuerpo vegetativo de los hongos libera enzimas que ayudan a descomponer el plástico, y listo. Los hongos resultantes serán comestibles siempre que la tinta usada para imprimir palabras y logos no sea tóxica.