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El poder curativo de las cucarachas

por Rocio Diaz

Cucarachas. Un insecto feo, desagradable y abundante. El primer instinto al ver una cucaracha furtivamente merodeando es matarla, ya sea con un periódico o pisoteándola. Sin embargo, tal como sugieren varias investigaciones científicas, esto podría ser un error. Si bien es cierto que las cucarachas transmiten toda clase de enfermedades por su mala costumbre de estar acechando basureros y demás sitios poco agradables, es posible que a la vez sean la respuesta a enfermedades tan catastróficas como el VIH/SIDA.

¿Cucarachas para fortalecer la salud humana? Podrá parecer algo contraproducente y hasta provocador, pero gente como el artista plástico dominicano Mariojosé Angeles está convencida de que el potencial es enorme. Desde 1995, a través de un proyecto científico que ha evolucionado hasta llamarse “Santa Cucaracha”, que combina lo artístico por igual, se viene proponiendo esta idea con el respaldo de evidencia que va más allá del laboratorio. Después de todo, no es coincidencia que en China las granjas de cucarachas estén en auge, cada vez más cotizadas.

En China, donde hay una larga tradición de consumir insectos para fines medicinales, las cucarachas representan una alternativa barata para una población mayormente envejeciente y con achaques que van en aumento. Un reportaje de octubre 2013 publicado por el periódico inglés The Telegraph examina el fenómeno más a fondo con entrevistas a granjeros de cucarachas y profesionales científicos. El artículo menciona al profesor Liu Yusheng, de la Universidad de Shandong, quien afirma que las cucarachas constituyen en sí una cura milagrosa y de rápida acción.

ProyectoSantaCucaracha

Proyecto “Santa Cucaracha” (© Marijosé Angeles)

En China hay toda clase de medicinas hechas a base de cucarachas, usadas para tratar tuberculosis, gastroenteritis, úlceras duodenales e incluso quemaduras. En Corea hasta son utilizadas para elaborar mascarillas faciales de belleza. ¿Y por estos lados? De manera concreta lo que Mariojosé Angeles propone es reforzar los linfocitos T CD+4 con proteínas de cucarachas y crear los anticuerpos para poder resistir y convivir con el VIH. En pocas palabras, la idea es desarrollar una vacuna contra VIH/SIDA a partir de las proteínas de las cucarachas, similar a lo que hizo Jenner en su momento con suero de vaca para desarrollar la vacuna contra la viruela.

El poder curativo de las cucarachas es sin duda una noción que a mucha gente no le cabe en la cabeza, y por eso hay una campaña global educativa encabezada por la iniciativa de Santa Cucaracha, que de por sí tiene un nombre que llama la atención. El enfoque es artístico, pero se necesitará mucho más para sacar de circulación la idea de que estos insectos son desagradables y que traen enfermedades. De todas formas, no deja esta de ser una idea interesante, más aún cuando vemos que en sus 350 a 400 millones de años de existencia las cucarachas han sobrevivido a toda clase de cataclismos y desastres, llegándose a afirmar que podrían sobrevivir a un ataque nuclear. Definitivamente algo tienen a su favor.

Como dato curioso, hay alrededor de 5,000 especies de cucarachas, pero, según señalan los científicos, es la especie Periplaneta americana (nativa de Africa) la que tiene valor medicinal.

Mariojosé Angeles

Mariojosé, al hablar de este proyecto, cuyo nombre Santa Cucaracha lo debe al título de un artículo escrito por Rafael Molina Morillo en El Día en marzo de 2008, dice una verdad: debemos comenzar a cambiar nuestros hábitos de pensar y actuar. Enunciando a Luis Pasteur, el artista es de opinión que debemos hacer la paz con todos los microorganismos que existen en la naturaleza y que debemos entender que nuestro cuerpo físico seguirá desarrollando su capacidad inmune y se hará más fuerte y resistente en la medida en que asimilemos los virus y las bacterias.

A través de Santa Cucaracha el objetivo que se persigue es que las universidades, científicos, investigadores, médicos, vacunólogos, inmunólogos, virólogos y especialistas en enfermedades infecciosas tomen conciencia y comiencen esta investigación en sus respectivas instituciones en todo el mundo.