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Las amenazas de seguridad también aplican a vehículos

por Rocio Diaz

Cuando se habla de seguridad y amenazas de seguridad es fácil imaginarse un escenario dominado por virus, hackers, phishing y otras clases de malware que hacen su entrada a computadoras, laptops y smartphones a través de internet u otros medios externos, como son memorias USB y DVDs infectados. Raras veces nos imaginamos el mismo escenario aplicado a cajeros automáticos, quioscos de información online o automóviles, pero la realidad es que estos elementos, y cualquier otro que dependa de algun tipo de interconexión provista por chips integrados, es vulnerable al amplio abanico de amenazas que a diario se documentan.

En el caso de los vehículos, quizás no resulte tan evidente qué tan vulnerables son sus sistemas computarizados porque hay en este país una abundancia de modelos antiguos, la mayoría usados en transporte público, que no cuentan con esas facilidades. Sin embargo, desde hace algunos años son muchos los vehículos que incluyen entre sus características sistemas de GPS -cuya funcionalidad es limitada en el caso de la RD-, sistemas integrados de comunicación y paneles que presentan información en tiempo real acerca del estado general del vehículo. Modelos más avanzados y de más alto nivel incluyen hotspots de wi-fi, ignición sin llaves y la posibilidad de recibir comandos remotamente. Todo esto funciona con algún tipo de conexión, y ahí es donde reside el peligro, pues se ha demostrado a través del tiempo que a la hora de confeccionar esta clase de sistemas el tema de la seguridad raras veces es tomado en cuenta.

Las amenazas de seguridad para un vehículo son muy similares a las de cualquier otro sistema, pues los hackers pueden aprovecharse de la disponibilidad de información sensible para hacer cualquier sabotaje o bien para robarse el vehículo, sobre todo haciendo uso de la facilidad de comandos remotos. Las vulnerabilidades asociadas a estos sistemas automovilísticos han sido demostradas por separado en investigaciones realizadas por las universidades de San Diego, Seattle, San Francisco  y Carolina del Sur en Estados Unidos.

Un informe de McAfee sobre el tema señala que tener acceso físico a los componentes eléctricos del panel de control de un vehículo no es tan difícil, y eso puede generar situaciones graves. Asimismo, existe la posibilidad de montar ataques a través de Bluetooth y se ha demostrado que incluso los chips de identificación por radiofrecuencias (RFID) que suelen estar presentes en las ruedas para medir la presión del aire  de las mismas pueden ser aprovechados para ganar algún tipo de acceso.

Los escenarios resultantes de estas vulnerabilidades son variados y encierran algún tipo de peligro que va de moderado a serio según el caso. Tan solo hay que imaginar que mientras se maneja el vehículo viene un hacker a interferir con el mecanismo de frenos o con el sistema GPS, y eso es suficiente para provocar un accidente. Asimismo, toda esa información sensible disponible en smartphones puede dar lugar a sabotajes diversos, y, por último, puede ser que personal de mecánica se aproveche de la complejidad  de esos sistemas para engañar a los clientes haciéndoles comprar cosas innecesarias. Como dicen los expertos en seguridad: para robar vehículos ya no hacen falta ganzúas ni cables, tan solo basta con hackearlos.