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Lego celebra 80 años

por Rocio Diaz

¿A quién no le gustan los juguetes, sobre todo aquellos que permiten poner a volar la imaginación? Para los fines hay pocas cosas más efectivas que una caja de legos, aquellos bloques plásticos  interconectables de colores con los que se puede hacer de todo, desde casas, buques y trenes hasta una fortaleza y toda una ciudad. El único límite es la imaginación del usuario, al punto de que artistas crean obras con Lego y hay en el mundo cinco parques temáticos que celebran la invención. Lego, la compañía detrás de esa revolución, cumple ahora 80 años, y resulta bastante interesante enterarse de que empezó como una fábrica de juguetes de madera en donde la calidad era el factor determinante por encima de cualquier otra cosa.

La historia de Lego, tal como puede verse en el video que acompaña a esta entrada y que fue colocado por la compañía en YouTube, no es solo interesante, sino inspiradora. Todo comenzó en 1932 en Billund, Dinamarca, de la mano de un carpintero llamado Ole Kirk Kristiansen que tenía su propio taller de carpintería pero que pronto se vio en aprietos financieros que se complicaron la muerte de su esposa ese mismo año. Con cuatro hijos que mantener, Ole decidió ejecutar una idea que tenía de juguetes de madera de calidad superior, los cuales poco a poco empezó a vender, generándole algunas ganancias que de manera paulatina fueron aumentando conjuntamente con el negocio.

Fueron tiempos difíciles, marcados por la incertidumbre, donde contó con la colaboración de su hijo Godtfred en diseño, manufactura y manejo de finanzas. Junto al éxito logrado desde que iniciara su idea en 1932, Ole enfrentó una enorme adversidad 10 años después cuando un fuego destruyó su taller. Lejos de darse por vencido, volvió a reconstruir su taller junto a Godtfred, con planes aún más ambiciosos que incluyeron la compra de una máquina modeladora de plástico cuya demostración había visto en 1946 durante un viaje a Copenhague, la capital danesa, y algo que en ese tiempo se consideraba sumamente revolucionario. En ese escenario fue que por primera vez Ole entró en contacto con un bloque de plástico, lo que años después daría vida al sistema Lego tal como lo conocemos hoy.

Un viaje de negocios a Gran Bretaña puso a Godtfred en contacto con el gerente de un centro comercial que le dijo que los juguetes en general tenían un solo problema: carecían de sistema, una forma de decir que se trataba de productos que llegaban totalmente terminados a los usuarios -niños-, y si bien eran productos bien hechos y que cumplían con una función específica, su interacción con los mismos era limitada. Godtfred dio vueltas a la idea y le comunicó a su padre sus intenciones de convertir a Lego en un sistema de juego. Fue todo un éxito, pero aún así había oportunidad de mejora: inspirado por su hijo Kjeld, Godtfred notó que debía buscar la forma de hacer que esos bloques se interconectaran y mantuvieran la estrucutura fija, sin importar que tan grande o alta fuera. El resultado son los bloques que conocemos hoy, los cuales integran cilindros en la parte interior para asegurar esa resistencia.

Para 1958 el sistema Lego empezaba a despegar y se le auguraba buen éxito. Desafortunadamente Ole murió en ese año y no se enteró de que tan exitosa fue la idea. La compañía quedó al mando de Godtfred, quien tuvo que hacer frente a otro fuego que destruyó la mayoría de los juguetes de madera. Fue a partir de este momento, cuando la compañía nuevamente estuvo en pie, que Lego dejó de hacer juguetes de madera para solo concentrarse en los de plástico, una movida riesgosa porque el público aún no se acostumbraba a la idea de juguetes de plástico y consideraba que nada podía sustuir la calidad de un buen juguete de madera. Con su lema de “solo lo mejor es lo mejor” (det bedste er ikke for godt), instaurado por Ole en sus inicios, Lego pudo tener éxito con plástico aún en contra de la mentalidad imperante.

Fue Godtfred quien tuvo la idea de un parque de diversiones Legoland, inspirado por el éxito creciente de la compañía y por el hecho de que los salones de exhibición e incluso los cuartos de diseño resultaban insuficientes para visitantes interesados y los propios empleados. En su primer año de operaciones, en 1968, Legoland tuvo 600 mil visitas. Hoy tiene presencia además en Inglaterra, Alemania y Estados Unidos, con planes de apertura en Malasia, Dubai, Japón y Corea del Sur.

Hoy Lego sigue siendo un negocio familiar, a cargo de Kjeld, quien cree firmemente en el lema de que solo lo mejor es lo mejor porque eso justamente es lo que merecen los niños. Curiosamente, Lego, a pesar de ser esencialmente un juguete, tiene muchos usos diversos y a menudo se usa en representaciones y obras artísticas. Inclusive, a veces a modo de reto, otras veces por broma, carros y edificios enteros se han hecho a base de Lego.

Para finalizar, un dato curioso: Lego es un nombre derivado de la expresión danesa “Leg Godt”, que significa jugar bien. Más interesante aún, “lego” en latín significa unir, por tanto el nombre resulta sumamente apropiado.