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LiquiGlide, revestimiento antiadherente para envases

por Rocio Diaz

A simple vista podrá parecer un invento “pendejo”, pero la realidad es que a todos nos ha tocado alguna vez el dilema de la botella de ketchup que se rehúsa a liberar su contenido. Todos sabemos que el principal problema con esta botella es su diseño: larga y más estrecha a medida que llega al tope. No es solo que en el cuello de la botella tiende a acumularse ketchup, sino que cuando está casi vacía da más trabajo de la cuenta sacarlo. Pues bien, un equipo de investigación del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) ha encontrado la solución perfecta: un revestimiento antiadherente al que han llamado LiquiGlide y que hace una diferencia enorme, tal como puede apreciarse en el siguiente video.

LiquiGlide es el resultado de dos meses de investigación por parte de un grupo de ingenieros mecánicos y nanotecnólogos pertenecientes al Varanasi Research Group del MIT, una entidad que se especializa en el estudio de termofluídos y su interacción en superficies con la finalidad de mejorar su eficiencia y aplicación en diversas industrias, entre ellas generación de energía, transporte, agricultura y enfriamiento de electrónicos. Fue mientras buscaban una solución antiescarcha y para evitar empegotamiento en tuberías de gas y petróleo que el grupo tuvo la idea de hacer lo mismo para envases de comida.

Descrito por Dave Smith, líder del proyecto, como un “líquido estructurado” en el sentido de que es rígido como un sólido pero lubricado como el líquido, LiquiGlide es un revestimiento súper resbaloso hecho a partir de ingredientes no tóxicos y aprobados por la FDA que tiene aplicaciones más allá de las botellas de ketchup. En efecto, Smith explica que puede utilizarse tanto en envases de vidrio como de plástico y en variedad de productos, como mayonesa, salsas y mermeladas.

Al principio de esta entrada dije que LiquiGlide podría parecer algo pendejo y hasta frívolo, sin embargo, las implicaciones van mucho más allá de ketchup que sale sin esfuerzo alguno. Al respecto, Smith aporta un dato interesante: el mercado de las salsas está valorado en 17 mil millones de dólares. La mayoría de los frascos y botellas que contienen condimentos, salsas y demás se bota con algún contenido que no se pudo sacar. Si todos estos envases estuvieran recubiertos con LiquiGlide el desperdicio de comida podría reducirse en un millón de toneladas por año. Sin duda un dato impresionante.