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Mónica Lewinsky dice una gran verdad

por Rocio Diaz
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Aunque mucha gente tiende a descalificarla de antemano por haber protagonizado uno de los mayores escándalos a nivel de la presidencia estadounidense, Mónica Lewinsky dice una gran verdad en esta charla que ofreció en TED2015 cuatro días atrás.

Bajo el título “The Price of Shame”, que traduce al español como “el precio de la vergüenza” (o humillación), Lewinsky se refirió a su propia experiencia en 1998 cuando estalló el escándalo del romance con el entonces presidente Bill Clinton, un caso conocido internacionalmente y que simplemente arruinó su reputación para siempre. Cualquiera que haya vivido esta etapa recordará que junto a la carga de chismes y especulaciones hubo toda clase de burlas y relajos que lucían graciosos pero no dejaban de hacer daño.

¿Qué aprendió la Lewinsky de tan desagradable experiencia? Sus reflexiones son sumamente interesantes, sobre todo aplicadas al contexto digital de hoy, donde las redes sociales, con toda su carga de trolls, haters y demás incordios, dominan la experiencia online.

Lewinsky, con toda la razón, se autodefine como la primera víctima de un fenómeno que tan solo ha ido creciendo y empeorando: cyberbullying. En ese entonces, 1998, la Internet como fuente de noticias era más la excepción que la regla, pero ello no impidió que el caso Clinton-Lewinsky escalara a niveles tan insospechados que todavía hoy se habla de ello. 17 años después el panorama ha cambiado radicalmente y la cultura de chisme y humillación online es una epidemia impulsada por servicios como Snapchat, Facebook, Twitter y foros como 4Chan, Reddit y similares.

¿Por qué tanta rudeza en estos escenarios online? Para empezar, la gente está “protegida” por una pantalla que lo mantiene aislado del mundo real. Tal parece que los humanos, pese a su supuesta naturaleza gregaria, están programados por default para hacer sentir mal a otros y manifestar envidia.

La gente que incurre en estos comportamientos a menudo olvida que ese al que están atacando con chistes crueles y relajos infantiles tiene sentimientos. En el caso de Lewinsky, para su suerte contó con apoyo de sus padres y extraños que le ofrecieron palabras de aliento. Otros no tienen tanta suerte: abundan las historias de suicidios entre adolescentes por culpa de incesante trolleo en sus redes.

Habrá quien diga que Lewinsky está tratando de mantenerse relevante, algo dudoso porque nadie disfruta estar en el ojo de la tormenta y que se lo recuerden una y otra vez, pero una cosa es cierta: tiene la razón con todo lo que dijo en su charla TED. Sobre su motivación de hablar sobre su experiencia y el tema en general tan solo dice que es hora, y ciertamente lo es.

 

odin

Gestos agradables: bizcocho y felicitación por Twitter para Odin Camus

En las redes los insultos están a la orden del día, y aunque algunos lo consideren divertido, se saca más provecho de acciones colectivas de apoyo como el recibido por el canadiense Odin Camus, de 13 años,quien fue felicitado por más de 4,000 personas de todas partes del mundo luego que se madre se lamentara en Facebook de que ninguno de sus amigos lo quiso acompañar en su fiesta de cumpleaños. Hacer el bien es mucho mejor que hacer el mal, y este es un buen ejemplo.