A pocos días de que CES 2026 arranque oficialmente, LG empieza a dejar claras algunas de las cartas que pondrá sobre la mesa. No se trata solo de nuevos productos, sino de una lectura bastante definida sobre hacia dónde se está moviendo el consumo tecnológico: pantallas más protagonistas, computadoras personales más inteligentes y una frontera cada vez más difusa entre trabajo, entretenimiento y expresión personal.
En el terreno de los monitores, la idea de llevar el 5K a un plano más cotidiano resulta reveladora. La nueva familia UltraGear evo apunta a que la resolución extrema deje de ser territorio exclusivo de configuraciones imposibles o GPUs de última generación. El uso de inteligencia artificial para escalar contenido sugiere un cambio de enfoque: menos dependencia del músculo bruto del hardware y más énfasis en cómo se procesa y optimiza la imagen en tiempo real. A esto se suman formatos ultrapanorámicos, altas tasas de refresco y tecnologías de panel pensadas tanto para jugar como para crear, reforzando una tendencia clara: el monitor ya no es solo una herramienta, es el centro del ecosistema digital personal.
Esa misma lógica se traslada al televisor, aunque desde un ángulo distinto. El Gallery TV plantea la pantalla como un objeto que dialoga con el espacio, no que lo domina. Aquí la tecnología se pone al servicio del diseño y de la experiencia estética, con modos pensados para reproducir arte con mayor fidelidad visual y una integración más natural con el entorno del hogar. La inteligencia artificial vuelve a aparecer, esta vez de forma discreta, ajustando parámetros según la luz y el contexto, casi como si la pantalla entendiera cuándo debe destacar y cuándo pasar a segundo plano.
En movilidad, la evolución de la línea LG gram apunta a resolver viejos compromisos del portátil moderno. Menos peso, más resistencia y una integración más profunda de funciones basadas en IA marcan el rumbo de esta nueva generación. La combinación de inteligencia en el dispositivo y en la nube anticipa laptops que no dependen siempre de una conexión para ofrecer asistencia real, mientras que la interoperabilidad con otros dispositivos refuerza la idea de un flujo de trabajo continuo, sin fricciones entre pantallas, sistemas y formatos.
Visto en conjunto, lo que LG parece preparar para CES 2026 es una narrativa coherente más que una suma de anuncios aislados. Pantallas que se adaptan al contenido y al espacio, monitores que no obligan a elegir entre productividad y entretenimiento, y computadoras pensadas para acompañar al usuario en movimiento, sin sacrificar potencia ni contexto. Falta ver todo esto en acción en Las Vegas, pero el mensaje previo es claro: la tecnología ya no gira solo en torno a especificaciones, sino en torno a experiencias más flexibles, más integradas y, sobre todo, más alineadas con cómo usamos los dispositivos hoy.







