La digitalización de los servicios financieros suele asociarse con aplicaciones móviles, automatización o inteligencia artificial, pero una parte menos visible del proceso tiene que ver con la accesibilidad de los propios documentos legales.
En República Dominicana, el Banco BHD incorpora a su repertorio contratos bancarios en formato audible para procesos como la apertura de cuentas y la solicitud de préstamos, una medida dirigida a personas con discapacidad visual y a quienes presentan dificultades de lectura y escritura. La iniciativa introduce una forma distinta de interacción con la documentación financiera, al permitir que el contenido contractual pueda escucharse antes de su firma y sin depender de terceros.
Más allá del recurso tecnológico específico, el cambio apunta a una dimensión estructural del acceso al sistema financiero: la autonomía del usuario frente a documentos tradicionalmente diseñados solo en formato escrito. La posibilidad de revisar un contrato de manera privada, comprender sus condiciones y tomar decisiones informadas sin intermediación redefine la experiencia de inclusión desde lo operativo, no solo desde lo declarativo. En ese sentido, la accesibilidad deja de ser un complemento y pasa a integrarse en el núcleo del servicio.
La implementación también implica transformaciones internas. Personal de la entidad ha sido capacitado para acompañar el uso de estos contratos audibles, en paralelo con otras adaptaciones como formación en lengua de señas, cajeros automáticos con braille y sistemas de audio, y adecuaciones físicas en sucursales. Estas medidas configuran un enfoque más amplio de accesibilidad bancaria, donde la tecnología funciona como habilitador de derechos y no únicamente como herramienta de eficiencia.
El avance sugiere una tendencia incipiente en la región: la incorporación de criterios de diseño universal dentro de la infraestructura financiera. En contextos donde la inclusión suele abordarse desde programas sociales externos al producto principal, trasladar esa lógica al corazón del servicio contractual marca una diferencia relevante. La accesibilidad, en este caso, no se presenta como innovación llamativa, sino como ajuste necesario para que la transformación digital sea realmente integral.






