----
/
/
----
Chip

El primer chip de PUCMM: alcance real y límites del anuncio

Como un gran hito se ha anunciado desde la Pontifica Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) el diseño y envío a fábrica de un chip surgido de un bootcamp realizado en agosto de 2025. El hecho, presentado como inédito en el país, ha sido celebrado desde la academia como un avance significativo para la educación superior dominicana y su vínculo con industrias estratégicas como la de los semiconductores.

Conviene, primero, ordenar el contexto. El proyecto nace de un bootcamp de diseño de circuitos integrados, un formato intensivo de formación que concentra en pocos días varias etapas del proceso de diseño. A partir de ese ejercicio académico, un equipo de profesores y estudiantes continuó el trabajo durante algunos meses hasta completar el diseño de ciertos componentes de un microprocesador y enviarlos a fabricación bajo un programa universitario de tapeout, auspiciado por Synopsys y Global Foundries.

El tapeout, vale aclararlo, no es un concepto menor ni simbólico: se trata de la fase final del diseño de un circuito integrado, cuando este se valida y se envía a una fábrica para producir un chip físico. En ese sentido, participar en un programa formal, con herramientas y estándares reales de la industria, sí representa un paso relevante para cualquier institución académica. Más aún en un país donde este tipo de procesos rara vez se discuten en público.

Dicho esto, el anuncio deja demasiados vacíos como para aceptar sin matices el relato del “gran logro”. No se explica, por ejemplo, para qué serviría este chip, cuál es su propósito práctico, su posible aplicación o siquiera su alcance académico o experimental. Tampoco se detallan características técnicas básicas que permitan dimensionar el trabajo más allá de los nombres de los bloques diseñados.

Este silencio no es nuevo. En el ecosistema local es recurrente que, al comunicar iniciativas tecnológicas, se privilegie el titular grandilocuente sobre la explicación concreta. Se habla de “microprocesadores”, “chips” o “semiconductores” sin asumir que esos términos abarcan realidades muy distintas, desde ejercicios académicos válidos hasta desarrollos industriales de enorme complejidad. En un entorno donde el desconocimiento técnico es amplio, esa ambigüedad tiende a inflar percepciones.

Conviene también poner las cosas en perspectiva. En el contexto actual, un chip no es necesariamente una innovación de alto nivel en sí misma. Es, más bien, una pieza esencial del engranaje tecnológico moderno. Diseñar partes de un microprocesador como ejercicio formativo es valioso, pero no equivale automáticamente a la creación de una tecnología disruptiva ni a un salto industrial para el país.

Además, este no es el primer caso de desarrollo o diseño tecnológico surgido desde una universidad o institución local. Iniciativas en centros como INTEC, ITLA o programas vinculados al PCSD han producido resultados interesantes y tangibles durante años, aunque muchas veces sin la visibilidad ni el relato épico que suele acompañar anuncios puntuales como este.

Nada de esto invalida el trabajo realizado en la PUCMM. Al contrario, diseñar, validar y enviar componentes a fabricación dentro de un programa académico formal es un paso correcto y necesario. Lo que sí amerita es una comunicación más precisa, menos complaciente y más técnica, que permita entender qué se hizo, hasta dónde llega y qué no es todavía.

Si de verdad queremos construir una base sólida en áreas como los semiconductores, el mayor favor que puede hacerse no es exagerar los logros, sino explicarlos bien.

Deja una respuesta

AUTORA

ROCIO DIAZ

ARTICULOS RECIENTES

Categorías

instagram