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Multicloud

La nube entra en su fase más compleja

La expansión acelerada de la computación en la nube está generando un fenómeno menos visible que la propia adopción tecnológica: un aumento sostenido de la complejidad operativa en seguridad.

El Reporte del Estado de Seguridad en la Nube 2026, elaborado por Fortinet a partir de una encuesta global a más de mil líderes y profesionales de ciberseguridad, describe esta situación como una “brecha de complejidad”, provocada por la distancia creciente entre la velocidad con que evolucionan los entornos digitales y la capacidad real de los equipos para mantener visibilidad, detección y respuesta en tiempo real.

Los datos muestran hasta qué punto la arquitectura tecnológica empresarial se ha transformado. El 88 por ciento de las organizaciones ya opera en entornos híbridos o multinube, por encima del 82 por ciento registrado el año anterior, mientras que el 81 por ciento depende de dos o más proveedores para ejecutar cargas de trabajo críticas y casi un tercio utiliza más de tres. Esta fragmentación, lejos de ser únicamente técnica, introduce desafíos estructurales de gobernanza, monitoreo y correlación de eventos de seguridad.

El informe identifica tres factores que explican la brecha de complejidad. El primero es la proliferación de defensas desconectadas: herramientas múltiples que generan controles inconsistentes y visibilidad limitada, obligando a correlaciones manuales de alertas. El segundo es la escasez de talento especializado, reconocida por el 74 por ciento de los encuestados, que deja a los equipos operando al límite de su capacidad. El tercero es la aceleración de las amenazas, impulsadas por automatización e inteligencia artificial, en un contexto donde más del 80 por ciento de los expertos admite no confiar plenamente en su capacidad de detectar y responder a incidentes en la nube en tiempo real.

Frente a este escenario, comienza a perfilarse un cambio de enfoque. Una mayoría significativa de profesionales afirma que, si rediseñara hoy su estrategia de ciberseguridad, optaría por plataformas unificadas capaces de integrar red, nube y aplicaciones bajo un mismo modelo operativo. La tendencia sugiere que el problema ya no es únicamente la falta de inversión, sino la dificultad de orquestar ecosistemas cada vez más distribuidos, dinámicos y dependientes de inteligencia artificial.

Más que un diagnóstico puntual, el reporte plantea una señal de transición: la seguridad en la nube deja de ser una capa adicional y pasa a convertirse en un componente estructural del funcionamiento digital de las organizaciones. En la medida en que la adopción de IA continúe ampliando la superficie de ataque y la velocidad de los entornos tecnológicos, la capacidad de simplificar, integrar y automatizar la defensa podría convertirse en el principal diferenciador de resiliencia en la próxima etapa de la transformación digital.

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AUTORA

ROCIO DIAZ

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