----
/
/
----
Fractured Light In Space

La tormenta de OpenAI

La ambición sin límites y la falta de ética empiezan a pasarle factura real a OpenAI: no solo está su liderazgo en inteligencia artificial amenazado y bajo la mira, sino que ha logrado incomodar a Microsoft, pieza clave en su éxito, por estar entrando en acuerdos con Amazon que potencialmente violan un acuerdo de exclusividad con la nube de Microsoft.

A este panorama, que incluye una posible demanda por parte de Microsoft, hay que sumar el cierre de Sora y la consiguiente anulación de un megaacuerdo con Disney anunciado en diciembre pasado y que implicaba el uso de clásicos personajes de Disney en videos generados en Sora.

Hasta ahí, el resumen de lo ocurrido durante la última semana en el universo OpenAI. ¿Lo importante a observar aquí? Sencillo: esto no es un incidente aislado, es un patrón.

OpenAI lleva tiempo empujando los límites, no solo tecnológicos, sino también comerciales y éticos. Cuando se empieza a jugar en varios bandas al mismo tiempo, tarde o temprano algo se rompe. Aquí -y el culpable directo es Sam Altman- parece que se están rompiendo varias cosas a la vez.

Lo de Microsoft no es un incidente menor. No es un socio más ni un simple proveedor. Es quien ha puesto la infraestructura, el alcance y buena parte del respaldo que permitió a OpenAI escalar y posicionarse como líder. Meter a Amazon en la ecuación, en paralelo, no es una jugada inocente. Puede ser legalmente cuestionable y, como mínimo, estratégicamente torpe. El mensaje que manda es claro: los acuerdos importan… hasta que dejan de convenir.

Microsoft, sobre todo después de haber invertido alrededor de 13 mil millones de dólares en OLpenAI desde 2019, está sopensando una demanda, y eso a nadie debería sorprender. De hecho, sería la consecuencia lógica de una relación que empieza a tensarse más de la cuenta.

Luego está Sora. Mucho anuncio, mucha expectativa, y de repente, cierre, sin demasiada explicación pero con efectos bastante concretos: un acuerdo con Disney que se cae, y con él, una apuesta fuerte por integrar contenido generado por IA con propiedad intelectual de primer nivel.

Este tampoco es un incidente menor. Disney no se monta en iniciativas de este tipo sin planificación, lo que significa que si ese acuerdo se anunció es porque había una intención real de ejecución. Ahora que se cancela de forma abrupta, el impacto no es solo reputacional, sino operativo, estratégico y, probablemente, legal.

El contexto en el que ocurre todo esto tampoco ayuda. La narrativa de una posible salida a bolsa por parte de OpenAI empieza a sonar como el telón de fondo de muchas de estas decisiones, y ahí es donde surge la duda: ¿se está construyendo una empresa más sólida o simplemente se está maquillando una estructura que necesita orden con urgencia?

Una cosa es ajustar rumbo y otra muy distinta es apagar fuegos en múltiples frentes al mismo tiempo. El mercado de la inteligencia artificial sigue caliente, también se está volviendo más exigente. Ya no basta con liderar en innovación. Hace falta coherencia, claridad en las relaciones y cierta disciplina estratégica, sobre todo cuando los socios involucrados no son actores menores.

OpenAI sigue siendo un jugador clave, eso no cambia de la noche a la mañana, pero su posición ya no se ve tan cómoda como antes. En un sector donde la percepción pesa tanto como la tecnología, esos detalles importan más de lo que se cree.

Lo que estamos viendo ahora no es el colapso de OpenAI, pero tampoco es ruido sin consecuencias, pues se ha llegado a un punto de fricción acumulada que empieza a hacerse visible. Cuando ese tipo de fricción sale a la superficie, normalmente es porque lo que viene después es más complicado, no más simple.

Poco a poco, quizás sin proponérselo, queda en evidencia la falta de principios y de ética de OpenAI, recayendo la responsabilidad directa sobre su CEO, Sam Altman. Con cada incidente de esta naturaleza va cobrando mayor credibilidad la versión de que cuando lo sacaron de esa posición hace ya más de dos años no fue por simple capricho.

Deja una respuesta

AUTORA

ROCIO DIAZ

ARTICULOS RECIENTES

Categorías

instagram