¿Netflix o Paramount? Desde diciembre se libra una batalla entre estas dos compañías por el control de Warner Bros. Discovery. Todo empezó con una oferta de compra de Netflix que fue aceptada por Warner Bros., acción que propició una contraoferta hostil por parte de Paramount que se mantiene vigente al día de hoy.
Hay diferencias considerables entre ambas ofertas. De entrada, Netflix solo está interesada en partes muy puntuales de Warner Bros.: los estudios de cine y televisión -incluyendo New Line Cinema-, bibliotecas de contenidos tipo Harry Potter o Lord of the Rings, DC Studios (cómics), HBO, HBO Max y la división de gaming. El resto, incluyendo canales de cable como CNN y TNT, no interesa. Paramount, en cambio, quiere adquirir todo el conglomerado.
La oferta de Netflix, inicialmente una mezcla de efectivo y acciones, es de 83 mil millones de dólares, equivalente a 27.75 dólares por acción. La de Paramount, en cambio, asciende a 108 millones de dólares, equivalente a 30 dólares por acción, y es totalmente en efectivo.
A simple vista, la oferta de Paramount luce superior y, tratándose de dos gigantes de Hollywood, es la que hace más sentido. Sin embargo, por razones que no quedan claras del todo, Warner Bros. abiertamente prefiere la de Netflix, y eso está causando un conflicto que ya ha derivado en una demanda por parte de Paramount, ajustes a las ofertas y cabildeos en las esferas políticas en un intento por persuadir a los tomadores de decisiones a inclinarse por una o la otra.
Lo último que ha ocurrido, y esto es una clara señal de que va muy en serio, es que Netflix ha modificado su oferta para que sea todo efectivo y así sacar de la ecuación la cuestión de la instabilidad de sus propias acciones, las cuales se han mantenido a la baja desde que se anunciara la oferta en diciembre pasado.
Aún cuando Netflix parece estar bien posicionada para esta adquisición, recientemente registrando ganancias trimestrales por 2.4 mil millones de dólares e ingresos por el orden de 12 mil millones, las opiniones respecto a la idoneidad de este maridaje están divididas. Por un lado, hay quienes temen un mal uso de esos recursos y un efecto repetitivo a nivel de contenidos, con el agravante de que el giro woke por parte de Netflix es una preocupación tan válida como vigente. Luego está el hecho de qué ocurre con esos recursos que Netflix no quiere. Todo indica que Warner Bros. contempla hacer spinoff de sus canales de cable, incluyendo todo el portafolio de Discovery, para complacer a Netflix.
Hollywood, por su parte, respalda una adquisición por parte de Paramount por representar esta movida una suerte de victoria simbólica sobre el monstruo que representa actualmente la tecnología por vía del streaming, la IA y otras amenazas que afectan directamente a la industria del cine. Asimismo, una compra por parte de Netflix podría eventualmente afectar los estrenos en cines y todo el negocio que suele armarse por esa vía.
La realidad es que ambos escenarios de adquisición vienen con retos y obstáculos, empezando por el temido tema del monopolio. Peor aún, y aquí nos sirven de base otras mega adquisiciones que se han dado en el terreno, no hay garantía de que la movida dé buenos frutos a las partes involucradas y de que el legado de Warner Bros. perdure en el tiempo.






