Musk Lost

… y perdió Musk, o así parece

Dos años atrás, cuando la IA todavía no alcanzada el estatus monstruoso que hoy le acompaña, Elon Musk tiró una bomba que parecía más ganas de fastidiar que otra cosa: demandó a Sam Altman y OpenAI por presunta violación del principio benéfico de la compañía que él mismo había ayudado a fundar en 2015 y de la que se salió tres años después.

En ese entonces, OpenAI se perfilaba como el líder indiscutible de una tecnología que había nacido para transformar y revolucionar al mundo en maneras que todavía resultan insospechadas. Bajo el amparo de Microsoft, hasta ese momento su gran aliado y su principal motor, OpenAI no solo lucía imparable, sino que representaba el futuro de la industria tecnológica y una irresistible oportunidad de inversión a la que debía sacársele el jugo.

En ese contexto, la demanda de Musk parecía más bien un intento por torpedear el éxito y los prospectos de una compañía que no solo se había fundado con su intervención, sino que, en ese preciso momento, era competencia para uno de sus más recientes proyectos: xAI.

Es fácil reducir esta esta saga Musk-Altman a una batalla personal entre dos multimillonarios que en algún momento fueron grandes amigos, pero esta historia es mucho más compleja de lo que parece a simple vista. De entrada, OpenAI inicialmente sí fue fundada con intenciones de beneficiar a la humanidad a través del desarrollo de la inteligencia artificial, y esta era una misión sin fines de lucro.

Es un hecho conocido que el desarrollo de esta tecnología requiere de cuantiosos recursos, incluyendo dinero, y esta es la justificación que permitió a Sam Altman modificar en 2025 la estructura de OpenAI para llevarla de laboratorio de investigación que operaba bajo principios no lucrativos a compañía comercial con posibilidad de transar en la bolsa de valores. Inicialmente, sobre todo cuando Musk seguía involucrado, la entidad se manejaba con donaciones de grandes titanes de la industria, incluyendo al propio Musk, quien aportó 38 millones de dólares.

Fue esta decisión de Altman lo que llevó a Musk a tomar la decisión de demandar, iniciándose así una cantaleta que llegó en estos días hasta una corte federal en Oakland, California, donde este 18 de mayo se falló a favor de Altman y OpenAI.

En apenas dos horas el jurado llegó a la conclusión de que Musk no tenía la razón, y la decisión fue acogida de inmediato por la jueza Yvonne González Rogers. La conclusión: Musk tardó demasiado en demandar, y por eso fue desestimado el reclamo no solo contra OpenAI, sino también contra Microsoft. Musk, por supuesto, no se quedó de brazos cruzados y ya dijo que apelará.

¿Quién tiene la razón aquí? Ya comentamos que el caso no es tan simple como parece. Si bien es cierto que OpenAI inició como entidad sin fines de lucro orientada a beneficiar a la humanidad a través del desarrollo de la IA, no podemos dejar a un lado que Elon Musk sigue siendo un empresario tecnológico multimillonario que en algún momento propuso convertir a OpenAI en entidad comercial siempre que estuvia bajo su mando. Ante la negativa del resto, decidió irse.

Podría decirse que Elon Musk no solo se contradice con su demanda, sino que deja entrever el grandísimo hipócrita que es, pero eso tampoco es tan simple como parece. Musk tiene intereses comerciales, pero al msmo tiempo ha estado externando su preocupación respecto al rumbo oscuro y distorsionado que va tomando la IA con Altman y compañía a la cabeza, siendo esta una de las motivaciones tras el lanzamiento de xAI en 2023.

Musk no será la persona más ética, cuerda o ecuánime, pero del otro lado de la moneda tampoco lo es Altman. Al final del día, es difícil determinar cuál de estos dos personajes resulta más irritante o peligroso en su proceder. Es también un hecho que ambos tienen intereses ocultos que no necesariamente van alineados al bienestar de la humanidad.

Sí, Musk perdió el juicio, pero es posible que todos a la larga salgamos perdiendo. No necesariamente por este veredicto, sino por un conjunto de cosas que vienen sucediendo aceleradamente desde noviembre de 2022 y que hoy toman un giro tan distorsionado y retorcido que se habla de una ventana de apenas 10 años antes de que ese invento llamado IA nos arrope por completo.

Deja una respuesta

AUTORA

ROCIO DIAZ

ARTICULOS RECIENTES

Categorías

instagram