La industria tecnológica lleva años advirtiendo sobre la escasez de talento en ciberseguridad, pero los datos más recientes sugieren que el problema no solo persiste, sino que podría estar agravándose. Mientras las amenazas aumentan, los ataques se vuelven más sofisticados y la inteligencia artificial transforma el panorama digital, muchas organizaciones siguen encontrando obstáculos para reforzar sus equipos de seguridad.
Un informe global de Fortinet revela una contradicción preocupante: el 51 por ciento de los responsables de tecnología considera que necesita profesionales de ciberseguridad de nivel sénior por encima de cualquier otro perfil, pero casi la mitad afirma que tiene dificultades para conseguir aprobación interna para contratar más personal especializado. Dicho de otra forma, las empresas reconocen el riesgo, pero muchas siguen sin invertir al ritmo que la situación exige.
Los números ayudan a entender la magnitud del problema. El 86 por ciento de las organizaciones encuestadas reportó al menos una brecha de seguridad durante los últimos doce meses. Más llamativo aún es que el 52 por ciento aseguró que esos incidentes representaron pérdidas superiores al millón de dólares, una cifra considerablemente mayor a la observada apenas unos años atrás. La falta de habilidades en ciberseguridad continúa apareciendo entre las principales causas de estas brechas.
Y aquí es donde la discusión se vuelve especialmente incómoda. Muchas juntas directivas ya han visto de primera mano las consecuencias de un ciberataque. Según el estudio, la mitad de los encuestados asegura que ejecutivos o miembros de directorios han enfrentado sanciones o repercusiones después de incidentes de seguridad. Aun así, la contratación especializada sigue encontrando resistencia dentro de numerosas organizaciones.
La llegada masiva de la inteligencia artificial tampoco simplifica las cosas. Por el contrario, está creando nuevas necesidades. Solo la mitad de los líderes consultados considera que sus juntas directivas comprenden plenamente los riesgos asociados al uso corporativo de la IA. Al mismo tiempo, el 63 por ciento anticipa que en los próximos años surgirán nuevas funciones relacionadas con supervisión, gobernanza y control de sistemas basados en inteligencia artificial.
Paradójicamente, la propia IA también se está convirtiendo en una herramienta defensiva. Más del 90 por ciento de las organizaciones ya utiliza o experimenta con soluciones de ciberseguridad impulsadas por inteligencia artificial, mientras que el 84 por ciento asegura que estas herramientas ayudan a los equipos de tecnología a ser más eficientes. El problema es que los atacantes tienen acceso a tecnologías similares, lo que convierte esta carrera en una competencia constante de adaptación y aprendizaje.
Por eso el verdadero desafío ya no parece ser únicamente tecnológico. Encontrar profesionales con experiencia en ciberseguridad e inteligencia artificial se está convirtiendo en una tarea cada vez más compleja. Seis de cada diez organizaciones identifican esta combinación de conocimientos como su principal dificultad de reclutamiento. La respuesta, al menos para muchas empresas, está siendo apostar por capacitación, certificaciones y programas internos de formación.
La conclusión es difícil de ignorar. Durante años se habló de la falta de talento como un problema futuro. Hoy ya es una realidad con impacto directo en la seguridad, las operaciones y las finanzas de las organizaciones. Y mientras las amenazas evolucionan más rápido que nunca, seguir considerando la ciberseguridad como un gasto opcional podría terminar siendo mucho más costoso que invertir en las personas capaces de defenderla.






