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Anonymous sigue haciendo de las suyas

por Rocio Diaz

Para estas alturas de juego, todos sabemos lo que es Anonymous y estamos familiarizados con su lema de “Somos Anonymous. Somos legión. No olvidamos. No perdonamos. Espéranos”. Asimismo, estamos familiarizados con la máscara de Guy Fawkes/V for Vendetta que sus miembros suelen usar en protestas públicas y con sus tácticas de ataque.

Básicamente Anonymous es un grupo de hackers que tiene varias ramas diseminadas por todo el mundo y grupos que operan bajo otros nombres, como es el caso del “Culto de la Vaca Muerta”. En conjunto, y a veces por separado, estos llamados grupos ciberactivistas se dedican a tumbar páginas de gobierno y corporativas, a hackear correos electrónicos en busca de información sensible y a infiltrar sistemas de seguridad, muchas veces con la mera intención de hacer pasar vergüenza a las víctimas, y, de paso, alardear acerca de su capacidad de hackeo y nivel de conocimiento técnico.

Anonymous ha venido ganando notoriedad desde diciembre el año pasado, cuando bloqueó los sitios de Visa y Mastercard luego de que ambas compañías hubiesen anunciado públicamente que no gestionarían más pagos a Wikileaks tras el arresto de Julián Assange en Reino Unido por las acusaciones de acoso sexual que pesaban en su contra en Suecia. El resultado de esto fue que miles de personas se vieron impedidas de completar sus transacciones online. Más recientemente el grupo ha atacado a Sony, al Buró Federal de Investigación de los Estados Unidos (FBI) y a numerosas páginas de gobierno, incluyendo algunas dominicanas.

En el caso dominicano, hubo mucha gente que se alegró de que Anonymous y otros grupos, como Peoples Liberation Front, decidieran atacar al Gobierno en demanda de educación, mejores condiciones para el pueblo, fin de la corrupción  y un largo etcétera. De hecho, no solo se alegraron, sino que apoyaron los ataques, ignorando que se trata de algo ilegal y que además afecta directamente a gente común que no tiene nada que ver ni con gobierno ni con las causas enarboladas.

Para los que apoyan las acciones de Anonymous, una sola pregunta: ¿les gustaría que ese u otros grupos afiliados obtengan su nombre, dirección y número de cuenta bancaria a través de un hackeo y que además de hacer públicos esos datos retiren parte de su dinero para hacer donaciones a nombre suyo? Suena como algo de película, pero justo esto ha pasado a los clientes de Stratfor (Strategic Forecasting), una compañía estadounidense que provee servicios de inteligencia estratégica en las áreas de negocios globales, seguridad, economía y geopolítica.

Durante el fin de semana los servidores de Stratfor fueron hackeados por Anonymous, quienes sustrajeron 200 gigabyes de información sensible que luego usaron para hacer donaciones a organizaciones sin fines de lucro, entre ellas la Cruz Roja. Asimismo, publicaron algunos detalles de las cuentas y se burlaron por Twitter. En un caso particular donaron 700 dólares a diversas entidades a nombre de Allen Barr, un ex funcionario retirado del Departamento de Bancos del estado de Texas que paradójicamente pasó una década combatiendo la ciberdelincuencia a nivel bancario.

Mientras que este tipo de acciones recuerda quizás a Robin Hood no pasa de ser un abuso y una forma de ciberterrorismo, aunque los propios miembros de Anonymous estén en desacuerdo con esa descripción. Lo peor del caso es que el grupo promete más ataques, supuestamente inspirados por la navidad.