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El fallo imperdonable de Apple con iPhone Duo

Seis años. Ese fue el tiempo que Apple dejó pasar desde que Samsung se aventuró en el mercado de los teléfonos plegables hasta que finalmente decidió presentar su propia propuesta, el iPhone Duo. Un dispositivo esperado con ansias tanto por los seguidores de la marca como por sus detractores, que querían comprobar si la compañía de Cupertino sería capaz de hacer lo que acostumbra: llegar tarde a una categoría, pero con un producto lo suficientemente refinado como para justificar la espera.

El iPhone Duo fue presentado en septiembre, junto con los iPhone 18 Pro y Pro Max, y salió oficialmente a la venta el pasado viernes 23 de octubre. Su precio inicial de 1,999 dólares lo coloca entre los teléfonos más caros del mercado, una cifra que, por sí sola, eleva considerablemente las expectativas de quienes deciden comprarlo.

Sin embargo, apenas habían transcurrido unas horas desde su llegada a las tiendas cuando comenzaron a circular las primeras quejas. El problema, además de preocupante, resulta absurdo para un equipo de semejante precio: usuarios que, al abrirlo, escuchan un crujido y descubren inmediatamente después una raya en la pantalla interna, señal inequívoca de que algo acaba de romperse.

En algunos casos, el desperfecto apareció durante las primeras horas de uso. Otros compradores ni siquiera habían terminado de configurar sus dispositivos cuando se encontraron con una pantalla dañada. Las fotografías y testimonios comenzaron a multiplicarse en redes sociales y foros especializados, dejando a Apple en una posición particularmente incómoda.

Todo apunta a la bisagra, precisamente uno de los elementos que Apple destacó durante la presentación del iPhone Duo. Un análisis de iFixit ha identificado posibles puntos de tensión en el mecanismo, particularmente alrededor de una barra de soporte central que podría estar ejerciendo presión sobre la pantalla al plegarse. Por ahora, se trata de una hipótesis técnica, pues la causa definitiva no ha sido establecida.

Apple ha reconocido que existe un problema que afecta la pantalla interna de un número reducido de unidades y ha indicado que los compradores afectados pueden solicitar un reemplazo a través de AppleCare. Lo que todavía no ha explicado es por qué está ocurriendo ni qué medidas tomará para evitar que se repita.

Aquí es donde la situación se vuelve verdaderamente imperdonable: Apple tuvo tiempo de sobra para estudiar las dificultades de los plegables, observar los errores de sus competidores y desarrollar una solución propia. Samsung, Huawei, Motorola y otros fabricantes llevan años enfrentándose a los desafíos de esta categoría, particularmente en lo referente a pantallas flexibles, bisagras y resistencia al uso cotidiano.

Se suponía que esa larga espera serviría para evitar precisamente este tipo de situaciones. Cuando una compañía cobra casi 2,000 dólares por un teléfono y presume de la ingeniería que hizo posible su desarrollo, lo mínimo que se espera es que pueda abrirse y cerrarse sin temor a que la pantalla termine rota.

Durante décadas, Apple construyó buena parte de su reputación sobre la calidad, la atención al detalle y una experiencia de usuario cuidadosamente controlada. La perfección absoluta nunca ha existido, pero la marca logró convencer a millones de consumidores de que sus productos justificaban precios superiores por el nivel de refinamiento que ofrecían.

Esa percepción, sin embargo, se ha ido deteriorando. Desde el fallecimiento de Steve Jobs en 2011, Apple ha seguido creciendo, vendiendo millones de dispositivos y acumulando resultados financieros impresionantes, pero también ha dejado la impresión de que aquella obsesión por los detalles que caracterizaba a su cofundador ha perdido terreno frente a otras prioridades.

El caso del iPhone Duo alimenta precisamente esa percepción. Resulta difícil comprender cómo un dispositivo tan esperado, desarrollado durante tantos años y sometido presumiblemente a innumerables pruebas internas puede llegar al mercado con fallos de esta naturaleza. Que el problema afecte, según Apple, a una cantidad reducida de unidades no elimina la gravedad de lo ocurrido.

Hay, además, un detalle que merece atención: Samsung ya ha aprovechado la controversia para burlarse de Apple mediante una campaña que presenta su Galaxy Z Fold 8 como una alternativa más refinada. La compañía surcoreana tiene una ventaja indiscutible en experiencia, pero haría bien en moderar las burlas.

Conviene recordar lo sucedido en 2019 con el primer Galaxy Fold. Aquel dispositivo presentó fallos de pantalla durante las pruebas iniciales, obligando a Samsung a retrasar su lanzamiento y revisar su diseño. Fue un episodio embarazoso que puso en evidencia lo difícil que resulta fabricar un teléfono plegable verdaderamente resistente.

Samsung conoce de primera mano las consecuencias de apresurarse con una tecnología que todavía plantea desafíos mecánicos importantes. Que hoy tenga varias generaciones de ventaja sobre Apple no significa que sus propios plegables estén libres de problemas.

En cuanto a Apple, reemplazar los dispositivos afectados es lo correcto, pero resulta insuficiente como explicación. Queda pendiente esclarecer qué está fallando en el iPhone Duo y, sobre todo, cómo un desperfecto tan elemental logró superar los controles de calidad de una compañía que durante años hizo de la excelencia uno de sus principales argumentos de venta.

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AUTORA

ROCIO DIAZ

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