Home Opinión El fenómeno clickbait: contenidos vacíos que garantizan clics y vistas

El fenómeno clickbait: contenidos vacíos que garantizan clics y vistas

por Rocio Diaz
trampa-queso

Desde las 20 razones para NO visitar Holanda hasta los iraquíes que sorprenden por haber ganado la lotería en Estados Unidos, tal parece que la Internet está repleta de historias repetidas y sin ninguna sustancia real más allá del sensacionalismo de títulos cuidadosamente elaborados.

Son historias a menudo mal escritas, inclusive mal traducidas, y que se caracterizan por prometer un dato tan sorprendente y fuera de este mundo que la mayoría de los internautas se ve compelida a hacer clic y desperdiciar algunos minutos valiosos de su tiempo en algo que al final no es más que un clickbait, un anzuelo diseñado para hacer clic en determinado enlace y así cumplir con una cuota de vistas que contribuirá a inflar métricas de vanidad y, posiblemente, a engrosar los bolsillos de unos pocos.



¿Cómo hemos llegado a este punto? No hay una respuesta sencilla, pero una cosa es cierta: las redes sociales y el afán de monetización han contribuido sobremanera a un fenómeno que además de aportar poco o nada a nivel de conocimiento tiene el potencial de poner en riesgo el equipo de quienes hacen clic al contener anuncios de dudosa procedencia que a su vez podrían instalar malware de manera subrepticia.

Junto a esas historias repetitivas, adornadas en ocasiones con fotos robadas de la misma red y sin ningún tipo de evidencia que apunte a su legitimidad, hay contenidos que pasan por serios y que han amasado de hecho una cantidad impresionante de seguidores y hasta de engagement. Es el caso de videos en YouTube que a base de controversia fuerzan miles de clics y vistas que aseguran algún tipo de remuneración por vía de anuncios, sin importar que el contenido resulte insensible o poco adecuado para el público.

A nivel de clickbait se ve todo: curas inexistentes para el cáncer, falsos milagros, relatos sin sentido, noticias tergiversadas y soluciones que al final no solucionan nada. Las redes sociales son su principal plataforma de difusión, contribuyendo de paso a agravar una situación latente de manipulación de la opinión pública, pero definitivamente no es la única. Entrar a cualquier página, inclusive de periódicos y reconocidas fuentes de noticias, nos expone de inmediato a ese contenido, presentado como un complemento en los laterales y en la parte inferior.

anzuelo

Evita estos ganchos. A veces salen muy caros.

Este asunto de clickbait se ha vuelto tan popular que incluso a nivel de blogs y páginas particulares se han ido adoptando algunos de sus elementos, empezando por la elaboración de títulos llamativos. Resultan particularmente útiles aquellos que prometen enumerar pasos, soluciones o alternativas. El resultado de estas tácticas, al tiempo que probablemente aumenten clics y vistas, es una homogeneización de los contenidos que va en detrimento sobre todo de la creatividad y los contenidos diferentes.

En efecto, la peor parte de clickbait es que los buenos contenidos a menudo quedan enterrados bajo una extensa pila de artículos y videos que además de repetidos son vacíos.

Es muy fácil culpar a las redes sociales y otras plataformas de este fenómeno, pero al final de la jornada hay una realida irrefutable: si esto funciona es porque la gente lo permite. En cierto modo podría decirse que esto es una forma de ingeniería social aplicada al mundo social y digital. La recompensa para quienes se van por este camino es una monetización que quizás no sea del todo jugosa, pero si fácil de obtener.

¿Habrá vuelta atrás algún día? Cada usuario tiene en sus manos el poder de revertir la tendencia.