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Galaxy S8 demuestra hay poco espacio para innovación smartphones

por Rocio Diaz

Pese a que Samsung se propone redefinir el uso de smartphones con el Galaxy S8, presentado hoy en Nueva York, una cosa quedó clara: en términos de innovación real, es poco lo que queda por hacer en este mercado.

A grandes rasgos, la novedad en Galaxy S8 -uno de los móviles que más expectativas ha generado, en parte por el fiasco del Galaxy Note 7 y sus baterías explosivas- consiste en la pantalla Infinity, la primera en estar certificada HDR Mobile Premium, y el asistente inteligente Bixby, capaz de entender el contexto a la hora de ejecutar comandos.

Fuera de estos dos elementos las cosas se mantienen más o menos iguales, siendo el mejor ejemplo de esta continuidad la cámara, que retiene lente y sensor del modelo anterior, enfocándose más bien en enriquecer la experiencia a través de mejoras a nivel de software de procesamiento.

La pantalla Infinity, con su carencia de bordes y esquinas redondeadas, no solo llama la atención, sino que resulta más adecuada para fines de entretenimiento y juegos, garantizando de hecho una experiencia inmersiva. La versión estándar de Galaxy S8 la tiene de 5.8 pulgadas, mientras que la versión Plus (ya no se habla de Edge) la tiene de 6.2 pulgadas.

Por su parte, Bixby difiere de otros asistentes por su forma de integrarse y de interactuar con el usuario. El principal objetivo es ayudar a gestionar el uso diario del equipo, eliminando los pasos y clics de tareas tan comunes como compartir una ubicación con alguno de nuestros contactos.

El contexto es importante a la hora recibir y ejecutar comandos, siendo esta la razón por la que Samsung incluyó en Bixby la habilidad de evaluar la situación y pedir más información en caso de ser necesario. Un buen ejemplo de esto es cuando solicitamos enviar una foto o documento a un contacto cuyo nombre coincide con otro. En un caso como este, el asistente pedirá datos adicionales que le permiten ejecutar la tarea correctamente.

Bixby, que cuenta con su propio botón dedicado en un lateral del Galaxy S8, funciona directamente desde cualquier aplicación, con integración directa tanto en las nativas como en las de terceros. Ofrece igualmente una experiencia de búsqueda superior en imágenes almacenadas en el equipo.

Los complementos son los que hacen la diferencia

El evento de hoy no se limitó únicamente a la presentación del Galaxy S8. Tanto la realidad virtual como el Internet de las Cosas (IoT) tuvieron su protagonismo, cada uno usando como base o fuente al Galaxy S8.

Un nuevo controlador con sensor de movimientos fue introducido para el casco de realidad virtual Gear VR, mientras que la cámara esférica Gear 360 fue renovada, grabando ahora en resolución 4K y capaz de hacer streaming en vivo en 2K.

El propósito de Samsung con estas innovaciones en complementos de realidad virtual es facilitar la creación de contenidos, al tiempo que trabaja con estudios cinematográficos y empresas como Oculus para brindar nuevos contenidos y juegos optimizados para la experiencia inmersiva. El objetivo final, por supuesto, es acelerar la adopción de una tecnología que aún se encuentra en etapa inicial.

Por el lado de IoT, Samsung ofrece una nueva aplicación -Connect- que básicamente permitirá gestionar cada equipo conectado dentro de la línea SmartThings, orientada más que nada al hogar inteligente. Un router, Connect Home, se encarga de enlazar todo de manera fluida.

Algo quizás inesperado fue la presentación de Samsung DeX, una estación que permite desplegar una experiencia completa de PC desde un Galaxy S8, similar al Continuum de Microsoft y orientado igualmente a la productividad. Para brindar una experiencia adecuada, Samsung estuvo trabajando con Adobe y Microsoft en optimización de aplicaciones.

Consideraciones finales

Galaxy S8, disponible formalmente a partir del 21 de abril y en preorden desde el jueves 30 de marzo, viene con audífonos AGX que se conectan a través de un puerto normal de 3.5 milímetros.

Este dato resulta interesante porque se decía de manera vehemente que Samsung eliminaría ese puerto, siguiendo así los pasos de Apple, Motorola y otros, y, por ende, favoreciendo la adopción de USB-C como estándar de la industria. Las razones por las que Samsung tomó esta decisión no se dieron a conocer, pero es posible que haya tomado en cuenta el revuelo (negativo) causado por el iPhone 7 en ese sentido.

Otros rumores probaron ser ciertos, entre ellos la eliminación del botón físico de Home, que ahora queda bajo la pantalla Infinity y responde a presión, y la reubicación del lector de huellas digitales, que pasó a la parte posterior. Reconocimiento facial y de iris hicieron acto de presencia, lo que significa que Galaxy S8 ofrece una suite completa de opciones de seguridad para fines de acceso. El usuario simplemente elegirá la que más le convenga.

En resumen, Galaxy S8 ofrece novedades que no necesariamente están a la vista, y eso en cierto modo reduce el atractivo para personas que siempre están a la espera de superpoderes a través de sus smartphones. Este es quizás uno de los mejores indicios de que ya no hay mucho por donde innovar en este mercado, lo que podría explicar en parte la buena acogida que el Nokia 3310 tuvo en MWC.

La última frontera de innovación en smartphones podría ser el enfoque modular, pero, por las implicaciones de ello, pocos -por no decir nadie- están dispuestos a desarrollarlo de manera completa. Se han visto intentos, como el LG G5 y el Moto X, pero nada que realmente llame la atención o que llegue a lo que pretendía Proyecto Ara o proponía Phonebloks.