Home Genoma Digital Las redes sociales nos manipulan, pero no es lo único

Las redes sociales nos manipulan, pero no es lo único

por Rocio Diaz
Deepfake

Desde hace algunos días andan rondando unos videos donde gente tan prominente como Mark Zuckerberg y Kim Kardashian confiesan lo que la gente por años ha sospechado: que cada uno, a su manera, se ha lucrado de la gente ingenua que a diario se conecta a las redes sociales. 



La confesión es una que hace perfecto sentido en medio de un panorama donde se cuestionan los principios éticos de Facebook -la más prominente de las redes sociales, dueña no solo de la plataforma de ese mismo nombre-, el componente de realidad de los mal llamados “reality shows” y el efecto negativo que tiene sobre la psiquis humana el estar expuestos todo el día las frivolidades de celebridades hechas al vapor, algunas de ellas famosas por ser famosas. 

¿Será cierto que Zuckerberg y Kardashian admitieron tal cosa? Aunque la evidencia está plasmada en videos muy convicentes, en ambos casos de trata de un “deepfake”, una aplicación de inteligencia artificial que básicamente agrega gestos a  una foto o conjunto de fotos estáticas para crear un video animado. Basta con agregar una voz para un efecto realista y convincente. 

Deepfake, aun cuando quienes trabajan en su desarrollo insisten en decir que falta mucho para que esta tecnología está al alcance de cualquiera, se está convirtiendo en una tendencia preocupante. Varios videos han estado dando la vuelta por internet mostrando el potencial de la misma, siendo un caso conocido el vídeo donde se superpone el rostro del actor Steve Buscemi sobre el de la actriz Jennifer Lawrence durante su discurso en los Golden Globes. Al menos en este caso se sabe que es un video falso, pero no hubo tal suerte con uno de Nancy Pelosi en donde ella aparenta irse en elogios hacia el presidente estadounidense Donald Trump.

Los deepfakes protagonizados por Zuckerberg y Kardashian forman parte de una instalación de arte que se exhibe actualmente en Reino Unido, y no son los únicos presentados en esta forma: la artista Marina Abramovic, el actor Morgan Freeman y el presidente estadounidense Trump hacen también sus confesiones y advertencias como parte de esta instalación, llamada Spectre y montada por el artista inglés Bill Posters

Spectre tiene el objetivo de poner a la gente a pensar en la manipulación masiva que son las redes sociales, la mentira que son los influencers y la manera en que estamos sucumbiendo poco a poco a estas fuerzas, que se complementan con sesgos ideológicos, el fenómeno “fake news” y el afán de encajar en un mundo irreal a través de retos virales que nada aportan. En pocas palabras, es como un llamado a despertar. 

La premisa de Spectre, además de ser interesante, es certera, pero entonces el medio utilizado para representar esta falsedad y manipulación peca de lo mismo: los deepfakes están diseñados para engañar porque ofrecen una herramienta para poner palabras en la boca de otros con intenciones variadas, ya sean estas de burla, de descrédito o de influencia del pensamiento colectivo. 

Con la facilidad que las cosas se hacen virales en este mundo digitalizado y el poco interés por verificar fuentes o veracidad de lo compartido, bien podemos decir que Spectre está dando un vistazo a lo que dentro de poco tiempo será la (lamentable) norma.