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Los retos de trabajar desde la casa

por Rocio Diaz
Work From Home

Para mucha gente, el prospecto de trabajar desde la casa resulta atractivo: por un lado, cero prisas para cumplir con un horario de entrada que se dificulta por los tapones y los compromisos de cada cual, como es llevar a los hijos al colegio. Por el otro, indumentaria más relajada y menos inversión de tiempo en estar presentable. 



En un mundo ideal, trabajar desde la casa sería la regla de oro -siempre que el oficio lo permita-, pero, en la práctica, las cosas distan de ser tan perfectas.

Ahora que millones de personas en todo el mundo se ven obligadas a trabajar desde sus casas -quiéranlo o no sus empleadores, los primeros en oponerse a ideas de este tipo-, la realidad del teletrabajo y sus limitaciones, sobre todo cuando no se toman las previsiones de lugar, está golpeando fuertemente a usuarios que a diario se desahogan en redes sociales. Hay también abundancia de accidentes graciosos captados en cámara que muestran la cruda realidad de hacer videollamadas o reuniones virtuales desde el ambiente casero. 

Veamos, pues, cuales son los retos identificados durante este encierro colectivo forzado por la pandemia del coronavirus:

    • Distracciones a granel. A menos que se viva solo, trabajar desde la casa puede ser un reto en lo que respecta a ruidos, conversaciones o incidentes que impidan una adecuada concentración. Hay trabajos que requieren de ciertas condiciones de quietud y armonía para poder realizarse adecuadamente. Hay también personas que por el cambio brusco de ambiente no se adaptan a la primera y su concentración es la que lleva las de perder momentáneamente. Sobre todo cuando se tienen hijos pequeños, mascotas o familiares que requieren de un cuidado especial, las interrupciones serán una constante. 
    • Equipos insuficientes o inadecuados. Trabajar desde la casa implica, por supuesto, tener a la mano una computadora, tableta o smartphone lo suficientemente competente como para mantener la agilidad y eficiencia requeridas. Un error común a la hora de implementar un esquema de teletrabajo es contar con los equipos que ya tiene el empleado en su casa, a menudo sin compensación alguna. Suele ocurrir que esas computadoras muchas veces no están debidamente actualizadas o protegidas a nivel de ciberseguridad, representando así un riesgo. También suele ocurrir que el empleador no involucra a su departamento de TI en estas cuestiones, con consecuencias que en ocasiones terminan en lágrimas. 
    • El Internet puede ser un problema. Deriva del punto anterior y ocurre sobre todo cuando se cuenta con los recursos del empleado. El servicio de Internet contratado en una casa dista mucho en velocidad y estabilidad al contratado por una oficina o corporación. De más está decir cómo afecta esto y la  cadena de consecuencias en el corto y mediano plazo. 
    • Percepción y cultura. Estos son quizás los principales enemigos del trabajo en casa. Por un lado, la falsa percepción de que el que está en su casa está “de vago” no ayuda a la causa. Por el otro, hay una creencia generalizada a nivel de empleadores de que no hay un entorno presencial donde se vea al empleado haciendo su trabajo no hay constancia de que éste cumple con sus deberes. Es esta falta de visión derivada de la antigua cultura organizacional lo que explica que numerosas empresas a nivel mundial no están mínimamente preparadas para implementar esquemas de trabajo desde la casa, viéndose en la necesidad de hacerlo apresuradamente y de la manera errónea cuando se presentan situaciones como la actual pandemia. 

En condiciones ideales, el trabajo desde la casa debería contemplar la asignación de equipos de trabajo, incluyendo conexión a Internet, de parte de la empresa. Asimismo, sería lo más adecuado contar con entornos virtuales para una integración más dinámica y completa. Todo esto implica una inversión que muchas veces no se está en la disposición de hacer, aparte de involucrar un conjunto de reglas que distan de las que aplican en entornos laborales normales de oficina.

Trabajar desde la casa tiene sus inequívocas ventajas, tanto para el empleado como para el empleador, que por esta vía podría ahorrarse algunos costos, pero a la primera no suele verse como una oportunidad, sino como un problema. Esta cuarentena podría quizás darnos unas lecciones al respecto a las que más adelante se les podría sacar provecho.