Home Genoma Digital Los unicornios tecnológicos poco a poco nos llevan al abismo

Los unicornios tecnológicos poco a poco nos llevan al abismo

por Rocio Diaz
Chess Unicorn

Por definición, los unicornios no existen más que en la imaginación: criaturas ágiles y gráciles asociadas a un mundo de arcoiris y nubes de colores que se caracterizan por un majestuoso porte y una blanca cabellera que deslumbra con su brillo. 



Sí, los unicornios, si existieran, fueran magníficos, de ahí que el término se emplee con cada vez más fuerza en el ámbito tecnológico para describir a un grupo de compañías de nueva entrada que lucen atractivas y prometedoras sin representar ingresos reales o contar con un plan de negocios definido para el corto, mediano o largo plazo. 

Ejemplos de unicornios abundan, algunos de ellos con presencia real a través aplicaciones y recursos online, otros permanentemente envueltos en un aura de misterio, como el caso hasta hace unos meses de Magic Leap. Los hay que prometen salud a la medida (23andMe), bienes raíces simplificadas (Opendoor), pagos sociales (Circle) y un largo etcétera. 

Por lo general un unicornio lo que hace es tomar una idea tradicional o convencional y darle un giro disruptivo que aprovecha la omnipresencia de los smartphones, la abundancia de recursos online, los avances en conectividad inalámbrica y los cambios socioculturales de una sociedad cada vez más adicta a la tecnología para ofrecer una serie de atractivos y flexibilidades que décadas atrás eran simplemente impensables. 

Uber App

Uno de los grandes unicornios de este tiempo: Uber

Quizás el mejor ejemplo de un unicornio para que se entienda la idea a cabalidad sea Uber. Este servicio de transporte “on demand” vino a revolucionar la manera en que la gente se mueve en las grandes ciudades del mundo, retando a los taxistas tradicionales y obligándolos a ofrecer un servicio más cómodo y adecuado a las necesidades del cliente con tal de no desaparecer del todo. 

Durante 10 años Uber le ha hecho la vida imposible a los taxistas tradicionales, quienes se han resistido muchas veces en vano al avance del servicio, pero ahora se está dando una situación curiosa: a medida que la empresa se prepara para debutar en bolsa, evento pautado para el próximo viernes 10 de mayo, sus conductores se están rebelando, organizando huelgas y paros en exigencia de mejores condiciones y salarios más decentes. 

La inconformidad de estos conductores “disruptivos” lleva algún tiempo manifestándose y no es exclusiva de Uber. Lyft, uno de los principales rivales de Uber, también ha tenido su tanda de protestas, siendo una de las más llamativas la realizada en víspera de su propio debut en bolsa hace unas semanas. Dicho sea paso, esta acción -y se teme un destino similar para las de Uber- ha tenido un desempeño desastroso hasta el momento. 

Lyft

Así van las acciones de Lyft desde su salida a bolsa

¿Qué está pasando aquí? La respuesta es sencilla: lo disruptivo no necesariamente es mejor opción que lo tradicional o lo convencional. Estos servicios “modernos” que se basan en aplicaciones, smartphones y demás se hacen acompañar no solo de una atractiva oferta para los potenciales clientes e inversionistas, sino que además venden el sueño a sus potenciales empleados de un entorno laboral libre y sin ataduras donde cada cual puede ser su propio jefe. En papeles suena bonito, pero a la hora de la verdad resulta evidente que la estructura de una empresa normal, con pagos fijos, beneficios y periodos de descanso, es más adecuada si se pretende progresar a través de estos medios. 

Empresas como Uber, Lyft y demás unicornios que andan pululando por ahí, amenazando con debutar en bolsa con miras a lograr un mayor financiamiento, son el resultado de una cultura millennial donde el falso positivismo y el poder de las redes sociales hacen creer que cualquier cosa es posible. Durante un tiempo la premisa resulta irresistiblemente atractiva, pero eventualmente se van dejando ver las grietas hasta que colapsa enteramente la estructura.

Uber Strike London

Una vista de la protesta de conductores Uber en Londres hoy (©CNN)

Llama a preocupación la cantidad de unicornios que están debutando el bolsa sin contar con fuentes de ingresos reales o planes de negocios sólidos para el largo plazo. Hay quienes dicen que por ahí se acerca una burbuja financiera similar a la de la era .com, y si bien el recuerdo es feo, no está más mirar hacia atrás y tomar algunas previsiones. El hecho de que quienes hacen posible la existencia y operación de servicios como Uber y Lyft de repente se rebelen contra un modelo inicialmente considerado disruptivo y cool, considerado por demás “el futuro” en ese renglón, tan solo pone las cosas en perspectiva.