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Nanorobots de ADN para combatir cáncer

por Rocio Diaz
El cáncer es a menudo un diagnóstico terrible que implica en el mejor de los casos tomar acción rápida con quimioterapia, radioterapia y otras formas de tratamiento que si bien mejoran al paciente al mismo tiempo lo dejan con un sistema inmunológico debilitado, incapaz de defenderse por su cuenta de infecciones tan comunes como la gripe. Otros efectos de esos tratamientos intensivos son conocidos: pérdida del cabello, náuseas, dolores de cabeza y un largo etcétera.

Desafortunadamente, dependiendo del tipo de cáncer y la fase en que se encuentre, no siempre se salvan los pacientes, y en ocasiones lo único que se logra con esos métodos agresivos es confinarlos a una cama por el resto de sus días. El principal problema con quimioterapia y demás tratamientos es que la acción no va dirigida a células cancerosas específicas, y por eso se debilita tanto el sistema inmunológico.

DNA nanorobot from Wyss Institute on Vimeo.

Lo descrito aquí no pasa solo con tratamientos diseñados para combatir cáncer: cualquier medicina hace lo mismo, y la prueba de ello es que todas tienen efectos secundarios que van de lo leve a lo complicado. Por tratarse de un problema ampliamente conocido y documentado los científicos han estado estudiando formas de dirigir medicamentos y tratamientos a blancos específicos, y ahora en ese sentido un equipo del Instituto Wyss de la Universidad de Harvard ha develado una posible solución que parece muy prometedora: nanorobots hechos a base de ADN, dotados de la carga de medicamentos correspondientes, que cuentan con aptámeros para focalizar la acción donde se requiera.

Se trata de una combinación única de nanotecnología y ciencia, donde los nanorobots se construyen con la técnica Origami de ADN y la ayuda de un software de fuente abierta llamado Cadnano. Las estructuras resultantes tienen un diámetro de 25 nanómetros (un nanómetro equivale a la milmillonésima parte de un metro) y doce espacios para colocar las cargas de medicamentos. Los aptámeros funcionan como un candado de combinación en el sentido de que los medicamentos solo se liberan cuando se llega a las células correspondientes. En ese punto, los aptámeros se abren para dejar salir la carga.

De momento se han hecho pruebas con células cancerígenas en cultivos y se ha probado usar los nanorobots para activar células del sistema inmunológico. Un potencial problema de estas estructuras es que pueden ser rápidamente eliminadas por el hígado por la acción de las nucleasas, pero esto es algo que puede evitarse con algún revestimiento o con diseños que asemejen células que circulan por largo tiempo en la sangre, como son las células rojas.