Home Inteligencia artificial ¿Nos ganarán los robots la batalla?

¿Nos ganarán los robots la batalla?

por Rocio Diaz

Sin darnos cuenta, vivimos rodeados de robots. Algunos son simples y casi imperceptibles, otros tienen formas humanoides y hay un porcentaje mínimo que fácilmente pudiera confundirse con humanos. En el mundo físico los vemos en almacenes y oficinas. En el mundo virtual los vemos en redes sociales y blogs. Hasta por teléfono sentimos su presencia, la cual no es bienvenida en una mayoría de ocasiones. ¿Nos desplazarán estas creaciones a largo plazo? La pregunta es vieja, y si antes se veía como exageración, al día de hoy se trata de una preocupación real, potenciada por conceptos como el vehículo autónomo de Google y gente como Elon Musk que advierte del potencial peligro que nos acecha.

Si bien es cierto que gozamos de una serie de facilidades que han resultado en mayor eficiencia y menos trabajo mecánico o manual de nuestra parte, no es menos cierto que el avance ha tenido su impacto a nivel de empleomanía individual. El trabajo que antes hacían 20 personas fácilmente se ve sustituido por una o dos máquinas como mucho. Habrá quien argumente que una máquina no es un robot, pero, para los fines de la discusión, el efecto es el mismo: máquinas y robots no se cansan, no exigen aumento salarial y usualmente hacen las cosas con más precisión.

Una forma de ver el tema es que las máquinas y los robots son creaciones de los humanos. Se requiere de un input humano a nivel de programación, composición y diseño, áreas altamente especializadas que sólo un puñado de gente a nivel mundial domina. El proceso de manufactura, altamente automatizado, es uno en el que apenas se requiere de un supervisor de turno. El trabajo pesado por lo general lo hacen máquinas, contribuyendo así a mejor productividad y ahorro en costos, la fórmula de la competitividad.

Robots en almacenes Amazon

Robots en almacenes Amazon (© Wonderful Engineering)

Otra forma de ver el tema es que poco a poco todo tiende hacia la automatización, inclusive esas tareas especializadas que se mencionan en el párrafo anterior. ¿Qué va a pasar cuando no quede espacio para la gente trabajar? Hay una clara tendencia en ese sentido: en Japón y China ya hay restaurantes que son atendidos por robots. Inclusive la comida es cocinada por ellos mismos. Significa que la intervención humana es mínima. En Japón, donde la población envejece rápidamente y se teme que no haya un relevo generacional lo suficientemente amplio, se entiende que haya un afán por desarrollar robots para asistir a la gente en hogares y hospitales. En América Latina, donde hay quizás la situación contraria, la visión no hace sentido.

Vivimos en un mundo capitalista. Todos los bienes y servicios se obtienen a cambio de dinero, y para tener dinero se necesita trabajar. En un escenario donde cada trabajo lo hace un robot, ¿cómo vamos a generar dinero? Quizás sea esta la razón por la que hay una tendencia hacia servicios y soluciones gratuitas o, en su defecto, de muy bajo costo: Twitter, Snapchat, WhatsApp, Facebook, Gmail, por solo mencionar algunos ejemplos. Aereo, definido como ilegal por la Suprema Corte de Estados Unidos hace unos meses, es otro ejemplo.

A través de aplicaciones y dispositivos se están facilitando muchas cosas que antes tenían un costo, y eso es también parte de la automatización. La ingeniera Nell Watson advirtió en estos días en Suecia que los avances en robots a nivel cognitivo y de inteligencia artificial representan un peligro para la humanidad, a tal punto de que podrían exterminarnos por “compasión” en el entendido de que esa es la única forma de acabar con el sufrimiento. Lo que dijo Watson va por la misma línea de lo que piensa el físico teórico inglés Stephen Hawking en el sentido de que un futuro no muy lejano los robots nos pueden llevar ventaja en muchas cosas.

¿Cuáles son las implicaciones reales de los robots en el día a día? Este video de C.G.P. Grey pone algunas cosas en perspectiva, usando una analogía de caballos. Vale la pena verlo.