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Amenaza Digital Sobre El Smartphone

¿Qué pueden hacer con tu número de teléfono?

Compartimos nuestro número de teléfono con tanta frecuencia que pocas veces pensamos en los riesgos que esto implica. Lo utilizamos para registrarnos en plataformas, realizar compras, comunicarnos y recuperar el acceso a nuestras cuentas. Sin embargo, esta vinculación con buena parte de nuestra vida digital también lo convierte en un dato de interés para los ciberdelincuentes.

¿Significa esto que alguien puede acceder a nuestro celular, revisar conversaciones de WhatsApp o vaciar una cuenta bancaria simplemente con conocer nuestro número? No. Según advierte ESET Latinoamérica, el número telefónico por sí solo tiene capacidades limitadas, pero puede convertirse en el punto de partida para diferentes modalidades de fraude y robo de información.

Uno de los primeros riesgos es la recopilación de datos personales. A partir de un número, un atacante puede intentar identificar a su propietario, localizar perfiles en redes sociales y relacionar esa información con datos expuestos públicamente o comprometidos en filtraciones anteriores. Cuanto más conoce sobre una persona, mayores posibilidades tiene de preparar un engaño convincente.

Otra posibilidad es utilizar el número para establecer contacto mediante llamadas, mensajes SMS o aplicaciones como WhatsApp. Aquí entra en juego la ingeniería social, una técnica que busca manipular a las personas para conseguir información o provocar determinadas acciones. El delincuente puede hacerse pasar por una entidad bancaria, una empresa de mensajería, un servicio de soporte técnico o incluso alguien conocido para solicitar contraseñas, códigos de verificación o información financiera.

ESET también advierte sobre los intentos de apropiación de cuentas. Muchos servicios utilizan el número telefónico como mecanismo de identificación o recuperación de acceso, circunstancia que los atacantes pueden aprovechar. Un ejemplo frecuente ocurre cuando alguien recibe un código de verificación de WhatsApp que no ha solicitado y, poco después, un desconocido le escribe alegando que lo recibió por equivocación. Si la víctima comparte ese código, podría facilitar que el delincuente registre su cuenta en otro dispositivo.

Una modalidad particularmente delicada es el SIM swapping, que consiste en conseguir que una operadora telefónica transfiera el número de la víctima a otra tarjeta SIM. Para lograrlo, el atacante intenta hacerse pasar por el titular de la línea. Si tiene éxito, puede comenzar a recibir las llamadas y mensajes destinados a esa persona, incluidos códigos de autenticación enviados por SMS.

Las consecuencias de estos ataques pueden extenderse más allá de una sola cuenta. Un ciberdelincuente que consiga acceso al correo electrónico, WhatsApp o las redes sociales de una víctima podría utilizar esas cuentas para engañar a sus contactos, modificar credenciales e intentar comprometer otros servicios vinculados.

Para reducir estos riesgos, ESET recomienda no compartir códigos de verificación bajo ninguna circunstancia, evitar proporcionar información personal durante llamadas o mensajes no solicitados y confirmar cualquier petición sospechosa mediante los canales oficiales de la entidad involucrada.

También es conveniente revisar qué información personal permanece visible públicamente y activar la autenticación de dos factores en las cuentas que lo permitan. Siempre que sea posible, conviene utilizar aplicaciones de autenticación en lugar de depender exclusivamente de códigos enviados por SMS.

El número telefónico no es una contraseña ni conocerlo equivale a tener acceso a un dispositivo. El problema aparece cuando se combina con información personal, mecanismos de recuperación de cuentas y técnicas de manipulación. Por eso, aunque compartir nuestro número pueda parecer una acción inofensiva, conviene prestar atención a dónde lo proporcionamos y, sobre todo, a las solicitudes que recibimos posteriormente.

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AUTORA

ROCIO DIAZ

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