República Dominicana sigue destacándose en materia de conectividad móvil. Los datos más recientes del Observatorio Nacional de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (ONTIC-RD), basados en el Global Speedtest Index de Ookla, colocan al país en la posición 41 del mundo en velocidad de internet móvil, con una media de descarga de 121.59 Mbps. Más allá del número, se trata de un indicador que confirma el impacto que han tenido las inversiones en infraestructura de telecomunicaciones y el despliegue de tecnologías de cuarta y quinta generación durante los últimos años.
El resultado también refleja el efecto de las iniciativas impulsadas para facilitar la adopción de 5G, permitiendo que el país se mantenga entre los mercados de mejor desempeño de América Latina y el Caribe en conectividad móvil. Esto tiene implicaciones directas en actividades que hoy dependen de una conexión estable y rápida, desde la educación en línea y el teletrabajo hasta el comercio electrónico, la telemedicina y los servicios gubernamentales digitales.
A nivel urbano, las cifras son aún más llamativas. Santo Domingo aparece en la posición 26 del mundo en velocidad móvil, con una media de descarga de 239.40 Mbps, mientras que Santiago de los Caballeros ocupa el puesto 44 con 186.03 Mbps. Son números que fortalecen el atractivo de ambas ciudades para proyectos vinculados a tecnología, centros de datos y operaciones empresariales que requieren conectividad robusta.
Sin embargo, la otra cara de la moneda está en la banda ancha fija. Mientras el desempeño móvil muestra niveles competitivos a escala internacional, República Dominicana ocupa la posición 96 del mundo en velocidad de internet fijo, con una media de descarga de 73.32 Mbps. La diferencia evidencia una realidad conocida: el despliegue de fibra óptica todavía avanza a un ritmo inferior al necesario para cubrir de forma homogénea todo el territorio nacional.
Los buenos resultados en internet móvil no eliminan la necesidad de seguir ampliando la infraestructura fija. A medida que aumentan las exigencias de servicios como la nube, la inteligencia artificial y el trabajo remoto, la expansión de la fibra óptica se vuelve cada vez más importante para sostener el crecimiento digital del país.
Los avances registrados en conectividad móvil son una buena noticia y muestran que el país ha logrado posicionarse favorablemente en un entorno cada vez más competitivo. No obstante, si República Dominicana aspira a consolidar una verdadera transformación digital, el próximo paso pasa por cerrar la brecha existente en banda ancha fija y garantizar que las ventajas de la conectividad lleguen con la misma intensidad a todas las regiones del país.






