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Software libre o propietario: ¿cuál es mejor?

por Rocio Diaz

Se trata de una vieja pregunta que constantemente se renueva: ¿es preferible usar software libre o propietario? Inicialmente la discusión se concentraba en las facilidades y beneficios que ofrecía cada cual a la organización. Por ejemplo, era común el argumento de que software propietario, llamado también privado, era mejor por el lado de soporte pero que había que tener cuidado con los costos. De igual forma, los abanderados del software libre citaban la facilidad de hacer modificaciones a la medida. Al día de hoy, a pesar de que se sigue haciendo la pregunta, la cuestión a tomar en cuenta es interoperabilidad.

En un conversatorio encabezado por Eduardo Núñez Parodi, director de marketing estratégico de sistemas abiertos de Microsoft, se habló acerca de estas cuestiones, haciéndose énfasis en una cosa: esta pregunta de cuál software es mejor ya no es adecuada. Ahora lo importante es preguntar cómo se pueden combinar ambos enfoques para satisfacer las necesidades que surjan, y a esto es que se le llama interoperabilidad, que no es más que un reflejo de estos tiempos de movilidad, nube y conectividad.

Un mundo heterogéneo

Es una realidad que la forma de trabajar e interactuar ha cambiado radicalmente con la proliferación de smartphones, tabletas y otros dispositivos móviles, los cuales se ven ayudados por conexiones omnipresentes de internet, ya sea por la vía celular o wi-fi. En este nuevo escenario se identifican cuatro tendencias que marcarán la próxima década y que de por sí ya estamos viendo: movilidad, nube, social y big data. Son estas mismas tendencias las que marcan la pauta de la interoperabilidad, concepto que está siendo abrazado incluso por compañías que hace una década se hubiesen mostrado reacias a tomar esa dirección.

Microsoft es un ejemplo de una compañía que por años basó sus ganancias en software privado y que en este nuevo escenario ha tenido que adaptarse a las necesidades de los clientes para dar cabida y soporte a software libre que complementa sus ofertas. Un buen ejemplo de ello es el acuerdo al que llegó la compañía con Oracle el año pasado para permitir que sus bases de datos funcionen en Azure. Debe recordarse que en su momento Microsoft y Oracle fueron fuertes rivales, por lo la iniciativa es sin dudas una señal de estos tiempos.

El hecho de que tenemos a la mano smartphones y tabletas conectados a internet permite que trabajo y vida personal se mezclen. Este es un mundo heterogéneo donde la gente. sin importar la marca de dispositivo que use o la plataforma, tiene la expectativa de poder conectarse en cualquier lugar, correr cualquier aplicación y resolver cualquier cosa. En este escenario, donde la homogeneidad hace tiempo quedó atrás, la interoperabilidades el punto máximo de referencia. Parte vital a ello son los estándares abiertos que ayudan a las distintas plataformas a entenderse entre sí por vía de un lenguaje común, algo mejor conocido como neutralidad.

Microsoft, en el entendido de que software abierto y propietario se complementan, cada cual ofreciendo valores distintos que se ajustan a los más variados escenarios empresariales, hace su parte de trabajar bien con otros jugadores de la industria. Además del ejemplo de Oracle, la compañía tiene en ejecución una serie de iniciativas a través de Openness, que facilita recursos a desarrolladores y provee las facilidades necesarias para que diferentes ambientes de desarrollo corran sin problemas en sus plataformas.

Porque vivimos en un mundo heterogéneo donde la gente lo que quiere es que las cosas les funcionen y donde hay una tendencia hacia el recorte de costos y el uso eficiente de los recursos, la pregunta de cual software es mejor ya no hace sentido. Si antes la tendencia era comprometerse con una sola marca y una sola plataforma, hoy día hacer eso equivale a un suicidio porque se limitan sobremanera la elasticidad y flexibilidad tan necesarias en estos tiempos. La conclusión es que al evaluar software y tomar una decisión deben estudiarse las necesidades de la organización y optar por soluciones híbridas y balanceadas  que funcionen bien entre sí.