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Stopcnii

StopNCII en RD es una buena iniciativa, pero…

Con gran despliegue en la prensa nacional se anunció en estos días el lanzamiento en República Dominicana de StopNCII.org, una herramienta para combatir la difusión no consentida de imágenes y videos de naturaleza íntima.

Siendo el caso que fenómenos como la sextorsión y el revenge porn o pornografía de venganza están a la orden del día, una iniciativa como esta es más que bienvenida. Ahora bien, las cosas quizás no son tan grandilocuentes como se han presentado.

De entrada, StopNCII.org es una herramienta gratuita disponible a nivel global desde hace años y que cualquier persona en República Dominicana podía utilizar antes de este anuncio. En nuestro caso, lo ocurrido es la adopción formal de la iniciativa mediante un acuerdo entre el Centro Nacional de Ciberseguridad (CNCS) y la organización británica SWGfL (South West Grid for Learning), con apoyo de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). Visto así, el llamado lanzamiento sirve sobre todo para presentar y dar respaldo institucional a una plataforma que quizás no es muy conocida en el país, pero que definitivamente resulta necesaria.

También se ha hecho la salvedad de que StopNCII.org no sustituye las vías judiciales cuando se produce un abuso relacionado con la difusión de imágenes o videos íntimos. Este dato cobra especial relevancia de cara al nuevo Código Penal dominicano, que contempla penas que pueden llegar hasta diez años de prisión en casos agravados relacionados con la difusión ilícita de contenido íntimo o sexual.

Ahora bien, ¿qué exactamente es StopNCII.org y cómo funciona? Empecemos por el nombre. NCII significa Non-Consensual Intimate Imagery, que podemos traducir como imágenes íntimas no consentidas. StopNCII busca precisamente frenar este tipo de abuso y es operada por SWGfL, una organización británica sin fines de lucro que trabaja en seguridad digital y que también está detrás de Revenge Porn Helpline.

El funcionamiento de StopNCII tiene una particularidad importante: las imágenes o videos no se envían a la plataforma. El proceso se realiza directamente en el dispositivo de la persona afectada, donde el contenido seleccionado se convierte en un hash, una especie de huella digital única. Ese hash, y no la imagen o el video original, es lo que se comparte con StopNCII y las plataformas participantes para que puedan identificar coincidencias y tomar medidas. Cada caso debe corresponder a contenido de la propia persona y la herramienta no está diseñada para someter imágenes íntimas de terceros.

StopNCII.org no es una varita mágica ni es infalible y, de hecho, tiene dos grandes limitaciones: depende de que los usuarios conozcan de su existencia y reconozcan que están expuestos a un potencial peligro y, más crucial aún, depende de que las plataformas se integren. Actualmente participan Facebook, Instagram, Threads, TikTok, X, Reddit, Snapchat, Microsoft, Bluesky, OnlyFans, Patreon y otras. Son nombres importantes, pero siguen representando apenas una parte del enorme universo de plataformas, páginas y servicios que existen en Internet. Si el contenido termina circulando fuera de ese ecosistema, StopNCII no puede impedirlo.

En fin, es positivo que StopNCII.org exista y también que República Dominicana, a través de sus autoridades, impulse su conocimiento y uso. Eso no quita que haya mucho que podamos hacer de nuestro lado para reducir riesgos. Muchos casos de sextorsión parten del sexting, donde de manera voluntaria —y otras veces bajo presión— se comparten imágenes íntimas mediante servicios de mensajería como WhatsApp. Que alguien entregue voluntariamente una imagen no significa que autorice su publicación o utilización posterior, pero una vez que el archivo sale de su dispositivo también disminuye considerablemente el control que tiene sobre él.

A eso se suma una complicación relativamente nueva: los deepfakes. Ya ni siquiera es indispensable tener una imagen íntima real para hacer daño. Basta con disponer de fotografías comunes de una persona para que herramientas de inteligencia artificial generativa puedan fabricar contenido sexual falso con su cara. El resultado puede utilizarse para extorsionar, acosar, humillar o destruir reputaciones, aun cuando la supuesta imagen íntima jamás haya existido.

StopNCII.org suma una herramienta útil frente a un problema que lleva años creciendo y que la inteligencia artificial acaba de complicar todavía más. Su adopción formal en República Dominicana es una buena noticia, siempre que tengamos claro qué puede hacer y hasta dónde llega. La tecnología puede ayudar a contener el daño, pero difícilmente podrá garantizar que una imagen desaparezca de cada rincón de Internet una vez que empieza a circular.

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AUTORA

ROCIO DIAZ

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