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Tendencias: los robots de LG para asistencia y servicio

por Rocio Diaz
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Por un tema de eficiencia y costos, dos elementos que impactan directamente en productividad y satisfacción de clientes internos y externos, la idea de incorporar robots en tareas repetitivas y que requieren un mínimo de interacción humana es una que por décadas ha resultado atractiva.

Lo que antes estaba confinado a grandes almacenes, líneas de ensamblaje y otros entornos decididamente industriales de repente se materializa en ámbitos más sociales y del día a día. A modo de ejemplo están los robots de Savioke para ofrecer asistencia a huéspedes en hoteles y, de paso, facilitar las tareas al personal de recepción y servicio al cliente.



La tendencia en robots a nivel de servicio y asistencia personal, reflejada en propuestas como Zenbo para el hogar y en modelos especialmente diseñados para entregas de comida a domicilio, es una que va en aumento, conjuntamente con la preocupación que suele acompañar al tema de la automatización y el eventual dominio de la inteligencia artificial en labores que hasta ahora, si bien pagan poco, representan una importante fuente de empleos.

Fuera de estas cuestiones, que se han abordado de varias maneras, inclusive sugiriendo el cobro de impuestos a robots para suplir el déficit que generaría en empleos, las compañías siguen su camino de innovación y perfeccionamiento de estas máquinas.

En CES 2018, por ejemplo, LG enlazó el omnipresente tema de la inteligencia artificial y la interconexión de las cosas con robots diseñados especialmente para ofrecer asistencia y servicios en tres ambientes específicos: aeropuertos, supermercados y hoteles.

Las propuestas de uso de estos robots, que aún se encuentran en una etapa conceptual y de prototipo, son fáciles de imaginar: servicio de bebidas y comidas en salas de esperas de aeropuertos y hoteles, manejo y transporte oportuno de maletas al llegar a un hotel y compras optimizadas en el supermercado en base a las necesidades del usuario, tomando la ruta más corta y hasta evitando filas en caja.

Son ideas que para el usuario final definitivamente resultan atractivas. Después de todo, ¿quién no quisiera desentenderse del equipaje y simplemente encontrarlo en la habitación al terminar el proceso de chequeo en la recepción del hotel? Si no puedes ir al super, o tienes problemas de movilidad, un robot que vaya por ti o bien te acorte el camino y el tiempo resulta ideal. Escenarios sin duda realistas y llenos de oportunidades.

Cierto es que la automatización eventualmente lleva a recortes a nivel de trabajos, pero debemos recordar un punto importante: el desarrollo de robots está íntimamente asociado a Japón y otros países en Asia que tienen una situación demográfica un tanto delicada: población envejeciente sin suficiente relevo generacional. En esos países los robots son más una necesidad que una simple innvoación tecnológica.

Si los robots en efecto llegan a arropar todo, una cosa es segura: nuevos trabajos, con nuevos requerimientos y habilidades, irán apareciendo. Los robots necesitan mantenimiento, intervención humana -aun sea remota- nunca está de más y alguien tiene que trabajar en desarrollo de software y otros aspectos de su “inteligencia”. Hay cosas que simplemente no se pueden sustituir.