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Tus fotos online sirven un propósito que quizás no esperabas

por Rocio Diaz
Facial Recognition

A ver, ¿cuántas fotos subes en un día a tu cuenta de Instagram? Si bien no hay un número exacto que defina a nadie porque cada caso es distinto, una realidad es que en esa y otras plataformas abundan las fotos donde la gente no solo exhibe un estilo de vida opulento que ya muchos quisieran disfrutar -aun cuando se ha desenmascarado la falsedad en numerosas ocasiones-, sino que también presumen a través de este recurso de su cara, cuerpo, ropa y demás atributos. 



 

Podría decirse que este comportamiento no pasa de ser una mera vanidad, algo típico en esta época dominada por redes sociales donde justamente se explotan estas cuestiones con la intención de lograr algo de fama (y algo de dinero, no vayan tampoco a engañarse) de la manera fácil. Sin embargo, detrás de la abundancia de fotos cuidadosamente posadas y editadas, yace una realidad que muchos quizás no imaginan: recolección masiva para fines de reconocimiento facial

En ocasiones anteriores se ha advertido a usuarios de redes sociales y de la Internet como tal que todo lo que se sube y se comparte queda permanentemente almacenado en la red, aun cuando lo borremos o eliminemos, y al ser información pública la mayoría de las veces, la misma queda a merced de buscadores que indexan contenidos (con Google a la cabeza) y de cualquiera con los suficientes recursos y conocimientos para desarrollar bases de datos con fines no del todo inocentes. 

Esto último ha ocurrido con una herramienta que hasta hace poco era todo un secreto. La misma se llama Clearview AI, y si bien sus creadores insisten en que no están haciendo nada indebido, el mero hecho de que existe y funciona con relativa precisión para identificar gente en base a una foto es algo que mete miedo. 

Lo peor de Clearview AI es que toda la información visual ha sido recolectada de la Internet (3 mil millones de fotos, según reportes) sin hacer el gran esfuerzo, pues basta con ir a Google, Facebook, Venmo y cualquier otra plataforma digital, sea social o no, para obtener lo que se busca. Fotos aparecen por montones junto con información relevante que apunta no solo a la identidad de cada cual, sino que además conforma un perfil que para cualquier investigador sería la envidia. Nosotros, los usuarios de redes sociales y demás, somos los únicos culpables de esta situación por ni siquiera hacer el esfuerzo de poner nuestros perfiles con restricciones de privacidad.

Dado lo que ofrece Clearview AI, esencialmente una base de datos visual en la que se pueden hacer búsquedas parra hacer el matcheo correspondiente con una cara, no es de extrañar que cuerpos policiales y autoridades del orden estén dispuestas a pagar miles de dólares por acceso a la herramienta. Lo único malo es que, según se vio recientemente, allegados a los creadores de Clearview AI y empresarios multimillonarios también han tenido acceso indebido a la misma, resultando en noticias tan espectaculares como esta. 

Por aquello del derecho a la información pública, los creadores se Clearview AI se amparan en la primera enmienda de la constitución de los Estados Unidos para justificar su herramienta e insistir que no hacen nada indebido. Aun con este argumento, Google, Facebook y otros han pedido a esta startup parar lo que están haciendo. De momento, en medio de la controversia, pues ni siquiera son buenos asegurando su propia base de datos (a raíz de un hackeo se supo que estaba en uso por particulares allegados o millonarios), la policía de San Diego ha prohibido su uso, residentes en California le han interpuesto una demanda colectiva y Apple deshabilitó su cuenta en su programa empresarial de desarrolladores.   

¿La moraleja? Todo lo que ponemos online va creando un registro permanente. Será difícil dejar de usar las redes sociales porque ya nos hemos creado un hábito y será igualmente difícil impedir el uso indebido de ese input que gustosamente suministramos, pero algo podemos hacer, y es ser más discretos y de paso, conocedores del medio.