… o quizás no. Todo depende de cómo se mire. Ya hablando en serio, el caso amerita un análisis de cierta profundidad, porque hay una tendencia que parece un movimiento de IA en reversa, excepto que no lo es.
Desde hace ya un tiempo, plataformas como LinkedIn, X, TikTok, Instagram y YouTube automáticamente pegan una etiqueta de contenido generado por IA cuando sus sistemas detectan la intervención de esta tecnología.
Hasta cierto punto, eso no sorprende, sobre todo porque uno de los grandes debates que ha desatado la inteligencia artificial generativa va precisamente por la línea de qué es contenido netamente humano y qué no lo es. En el medio de todo eso, porque la cuestión no es blanco y negro, están los contenidos de generación humana que son simplemente afinados o mejorados con estas herramientas. También está el uso de IA para generar imágenes, un recurso que resulta de enorme utilidad cuando hay prisa o cuando no hay presupuesto, aunque también es preciso decir que se está abusando de él en grande. Otro punto a tomar en cuenta es que los algoritmos parecen dar prioridad a contenidos generados por IA, una realidad que no pasa desapercibida para quienes se dedican a la creación de contenidos.
Siendo el caso que se nos ha acostumbrado no solo a usar IA, sino a depender de ella, ¿por qué, entonces, se nos pretende castigar por usarla? Ahí está LinkedIn a modo de ejemplo, con su decisión de marcar contenidos creados por IA con el objetivo de reducir la presencia de AI slop en la plataforma. ¿Es justo meter en el saco de AI slop a todo el que usa IA? Claro que no. Hay muchas formas de usar la tecnología, algunas responsables y otras no tanto. Con esas últimas es que hay que tener cuidado.
En estos días, como para validar eso de LinkedIn, vino Anthropic e introdujo una marca de agua en Claude. Una vez más, no se diferencia qué tipo de uso se le dio a la IA, sino que la marca aplica para todos, en este caso para cumplir con exigencias de transparencia de la Unión Europea. A Anthropic próximamente le seguirán los pasos otros proveedores de IA, porque hacia allá apuntan tanto la regulación europea como la tendencia generalizada del asunto.
El caso se está volviendo tan difícil que ahora usar herramientas de eliminación de fondo de imagen en programas de edición como Canva o Photoshop automáticamente lleva a Instagram y al resto de las plataformas de Meta a agregar una etiqueta de AI Info, efectivamente marcando esos contenidos como generados por IA. El problema es que una herramienta de este tipo, conocida popularmente como BG Remover o background remover, suele ser apenas una parte de un proceso creativo que en ocasiones toma horas y que responde a ideas o conceptos originales de quien trabaja la pieza. En pocas palabras, aun cuando haya uso de inteligencia artificial, no necesariamente hablamos de una pieza creada desde cero por esta tecnología.
Viendo el panorama, es difícil no preguntarse qué persiguen estas compañías con esta aparente persecución. Da la impresión de que usar IA es un delito, y esto resulta particularmente curioso cuando vemos que estas mismas compañías y plataformas son las que nos han estado animando a usarla de manera cada vez más frecuente y menos sutil.
Supuestamente, lo que se persigue con este etiquetado es cumplir con disposiciones legales, combatir la desinformación, proteger la autenticidad y reducir la basura IA (AI slop). El problema es que se está haciendo de manera muy burda y hasta perjudicial para los usuarios de estas plataformas y herramientas.






