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Ya sí llegamos: la publicidad personalizada va camino a Hollywood

por Rocio Diaz
Bond

¿Cansado de abrir el Facebook o navegar en Google y toparte con publicidad justo a la medida de tus necesidades del momento? El fenómeno, irritante desde un punto de vista de privacidad, es tan solo la más reciente manifestación de un arte que lleva más de 100 años sosteniendo económicamente toda clase ofrecimientos, negocios y establecimientos.

Esta publicidad personalizada que tanto nos pone los pelos de punta no es más que el resultado de avances en conectividad, comunicación e inteligencia artificial; un reflejo de cómo los tiempos, los mecanismos y la gente como tal cambian. 

¿Es molestosa esta publicidad? Depende de a quien se le pregunte. En el caso de anuncios dirigidos y a la medida hay un componente de intimidad que se siente invadido y violado, y ya sabemos que más allá de nuestras interacciones online hay un alto porcentaje de culpa que puede achacarse a los asistentes de voz tipo Siri, Alexa y demás. 

Hay veces en que la publicidad a la medida nos resuelve un problema, y ya en ese momento no pensamos en nada más. La realidad del caso, sin embargo, es que la mayoría de la gente sería feliz bloqueando los anuncios -sean personalizados o no- para siempre, sin reparar en que esos anuncios son lo que hacen posible en gran medida el acceso gratuito o casi gratuito a innumerables servicios online e inclusive offline. 

Sí. La publicidad actúa muchas veces como una suerte de trueque que permite abaratar costos y emprender proyectos que de otra manera resultarían imposibles, y es por eso que en la mayoría de las películas dominicanas SIEMPRE aparece el claro patrocinio de marcas comerciales que tienen gran visibilidad a lo largo de su duración. 

Ahora que hablamos de películas, vamos al título de esta entrada: la publicidad dentro de las películas SIEMPRE ha existido, solo que no son anuncios como tal. Más bien lo que se hace en estos casos es un posicionamiento estratégico de productos, siendo un ejemplo bastante evidente la presencia de Moët & Chandon en El Gran Gatsby protagonizado por Leonardo Di Caprio. 

A diferencia de un website, el cine y la televisión no dan chance a ofrecer una publicidad a la medida de cada cual, pero eso está por cambiar -y pronto-, cortesía de Ryff y su plataforma que emplea tecnología de imagen inteligente para identificar, colocar y hasta reemplazar productos en contenido que se está transmitiendo en tiempo real. 

La tecnología de Ryff, que emplea extensivamente imágenes en 3D y el recurso de la nube, está diseñada para ser empleada después de terminado el rodaje. El posicionamiento estratégico de productos y marcas se vuelve algo dinámico que puede cambiar y ajustarse a la medida de cada integrante del público de una manera tan fluida y continua que nadie notará la diferencia, según ejecutivos de la compañía. 

En gran medida Ryff está inspirado en la forma en que se manejan ciertos elementos en videojuegos, donde hay un alto nivel de personalización que muchas veces escapa a la atención de los jugadores. El fundador de esta startup, Roy Taylor, tiene extensiva experiencia en este campo, y son los avances en gráficos a ese nivel los que hacen posible su disruptiva idea.

¿Tiene sentido este asunto de publicidad dinámica y personalizada en películas? Quizás para el consumidor no pase de ser una mera forma de publicidad, pero para marcas y creadores de contenido se abren nuevas oportunidades de llegar a un público más amplio y de dar seguimiento al alcance y resultados posteriores. Hay asimismo mayor flexibilidad al trabajar con múltiples marcas o clientes y de realizar cambios post-producción en ese sentido. Para completar, se contenpla la posibilidad de ofrecer opción de compar directamente sobre pantallas de móviles y tabletas al hacer clic sobre determinado producto. 

Sin duda Ryff ofrece un mundo de ensueño a quienes están metidos en publicidad. Ustedes, ¿qué opinan?