Opinión

¿Qué pasa cuando confiamos ciegamente en la tecnología?

29 May , 2015  

¿Qué tanto confías en la tecnología? ¿Lo suficiente como para pararte frente a un carro porque te vendieron la idea de que cuenta con un sistema de autofrenado que entra en acción al detectar cualquier obstáculo? Tal como demuestra el video que acompaña esta entrada, vale más tener un grado de precaución ante tantos avances.

El incidente, publicado por Remolacha  el pasado 20 de mayo, ocurrió en Santo Domingo cuando se estaba haciendo la demostración de un Volvo modelo XC60 equipado con “City Safety”, un sistema de frenado autónomo diseñado para evitar colisiones traseras con otros vehículos en situaciones de tránsito pesado y que se complementa con un sistema opcional de detección de peatones que en teoría frenaría el vehículo en caso de encontrar obstáculos en la vía.

¿Qué pasó entonces? Según un representante de Volvo contactado por la publicación digital Fusion, ese sistema de detección de peatones, que se vende por separado y vale 3,000 dólares, no estaba activado en ese vehículo. Si bien el vehículo de todas formas está equipado para hacer un frenado automático en caso de ameritarlo la situación, por la forma en que se condujo la demostración, esto no sucedió. El resultado, como se ve en el video, es que dos personas que estaban muy confiadas en la tecnología, pagaron las consecuencias.

Según Remolacha, ese par de personas quedaron ilesas, a lo sumo con par de moretones por causa del impacto y consecuente caída. Estoy por apostar que este vídeo a más de uno ha causado risa, con la posible excepción de Volvo por la sencilla razón de que queda en entredicho la efectividad de su tecnología.

Dejando a un lado la explicación técnica de que no estaba activado el sistema de detección de peatones y que la demostración se hizo de manera incorrecta por la forma brusca en que el conductor acelera, hay que decir una realidad: la tecnología no es infalible. Al contrario, es propensa a fallar en el momento menos indicado, y eso es algo que todos hemos vivido con algo tan común y simple como una impresora, que suele trabarse justo cuando nos faltan cinco minutos para entregar un informe o trabajo importante.

Vehículo autónomo de Google

Vehículo autónomo de Google (Karen Bleier/AFP/Getty Images)

Ahora que los carros autónomos de Google estarán circulando libremente por las calles de Mountain View en California y que los mecanismos autónomos de parqueado, frenado y demás se convierten en la norma para vehículos de cierto nivel (BMW, Mercedes Benz, Audi y Ford son algunos que activamente están implementando estas tecnologías, complementadas con sistemas de comunicación remota como Apple CarPlay y Android Auto) vale tomar en cuenta esta advertencia.

No hay dudas de que la tecnología puede ser una aliada en la reducción de accidentes de tránsito e incidentes afines, pero ello no significa que al conducir un vehículo nos olvidemos del sentido común y las buenas prácticas y dejemos todo a un sistema que es igualmente propenso a fallos.  No solo eso, tanta tecnología interconectada puede a larga convertirse en un riesgo insalvable por el lado de hackers.

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Rocio Diaz

Aficionada a la tecnología en todas las vertientes desde hace más de 10 años. Para conocer un poco más de mi puedes visitar mi otro blog, Grado Seis.


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  • Interesante artículo. Eso
    de la tecnología propensa a fallar, me trae a la mente cada vez que pienso si
    en un accidente, la bolsa de aire va a desplegar. Uno de los problemas que
    tengo con esa clase de tecnología seria la confianza que un conductor le tendría
    al sistema, y por ende la tecnología fallar y causar un accidente fatal. Otra
    pregunta curiosa que tengo es quien va a asegurar el auto, la compañía de
    seguros o el fabricante de automóviles?

    • Por cuestiones como esas que preguntas es que los carros autónomos todavía no van camino a convertirse en la norma. Aparte de eso, si tienes un vehículo que todo lo hace por su cuenta, se pierde el encanto de manejar (a mucha gente le gusta eso). No es una buena idea hacerse el loco y dejar que una máquina asuma todo el control, y eso queda demostrado con este video. Creo que de tanta tecnología y facilidades la humanidad va camino a atrofiarse cerebralmente: dependemos de calculadoras para las matemáticas y de Google para cualquier investigación. “Fajarse” en el sentido clásico ya es cosa del pasado.

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