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Big Tech y monopolio: analizando el emporio Google

por Rocio Diaz
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Desde hace algún tiempo, las grandes corporaciones tecnológicas de los Estados Unidos -un conglomerado mejor conocido como Big Tech- están en la mira de las autoridades de su propio de origen.



Las razones, aunque variadas, convergen en un mismo punto de interés: monopoplio y la anticompetitividad que ello implica, un tema en el que Europa lleva la delantera desde hace años, llegando a imponer pesadas multas que, aunque representan una mínima fracción de los recursos de esas compañías, no resultan para nada divertidas. 

Tal parece que la discusión sobre Big Tech ha llegado a un punto donde Estados Unidos como país no tiene más remedio que enfrentar y tomar acción, y por eso se vio en julio pasado una llamativa citación a ejecutivos de Google, Amazon, Facebook y Apple para dar cuentas acerca de sus modelos de negocio y lo que se considera como un verdadero atentado comtra la libre competencia en los mercados donde dominan.

En esta lucha antimonopolio que libra el gobierno estadounidense contra estos gigantes tecnológicos, ya cayó el primero: Google. En la mañana hoy, el Departamento de Justicia de ese país interpuso demanda contra esta compañía por lo que considera prácticas monopolísticas ilegales en el tema de búsquedas y anuncios asociados a esta actividad.

La acción del Departamento de Justicia se enmarca dentro del proceso iniciado en julio pasado, y aun cuando probablemente mucha gente se alegre de ver a Google en el banquillo de los acusados, los ejecutivos de estas se defienden de las acusacionesal decir que se trata de una demanda sin fundamento en el sentido de que la compañía no ha forzado a usar sus productos y servicios y que existen alternativas.

¿Quién tiene la razón aquí? Es cierto que hay alternativas: Yahoo y Bing son dos ejemplos, pero, ¿cuánta gente en la práctica usa estos buscadores? Ni siquiera porque viene por default en Edge la gente usa Bing de manera voluntaria, y eso tiene sus razones, siendo la principal de ellas que los resultados que devuelve este buscador no son los mejores. La misma historia se repite con otras alternativas, siendo la queja más recurrente que los resultados ofrecidos están desfasados en el mejor de los casos. 

Así como ocurre con los buscadores, ocurre en el tema de correo electrónico. Gmail es el rey, y hace rato que Yahoo Mail y Hotmail que pasaron a la historia en términos de popularidad. Outlook se salva porque suele ser la opción más usada en correos institucionales, y, aún así, es algo con lo que mucha gente no se siente cómoda. 

A Yahoo, Bing y otros buscadores no les ayuda el hecho de que resultados que ofrecen no son ni la sombra de lo que se consigue en Google. ¿Quién tiene la culpa de esto?

El verdadero problema de las búsquedas de Google es el ecosistema que la compañía ha ido desarrollando en base a este recurso, empezando por los anuncios.

Los anuncios se han convertido en una suerte de plaga de la experiencia online que vivimos, pero, la verdad sea dicha, son necesarios para mantener una buena parte de esos recursos online gratis o casi gratis. El problema, una vez más, no es servir anuncios, sino la forma en que esto se hace.

Junto con Facebook, Google domina el mercado de anuncios online. Entre ambas compañías se estima una participación de 59 por ciento, según datos de eMarketer. De esta tajada, a Google le corresponde aproximadamente 63 por ciento.

Google no se limita a presentar anuncios en su búsquedas y servicios, a menudo personalizados entre base a las búsquedas y otras acciones de los usuarios. La compañía, debe recordarse, ofrece igualmente una plataforma que permite a otros websites servir anuncios y monetizarlos por clics.

Cada anuncio servido a través de AdSense es ganancia para Google en más de un sentido. A menudo estos anuncios aplican Google Analytics, y eso de por sí da una ventaja inconmensurable a la que Google viene sacando partido desde hace años.

Para que de tenga una de lo que hay con esto, el fundador de DuckDuckGo, una alternativa de búsquedas enfocada a privacidad, estima que 74 por ciento de los sitios que visitamos aplica Google Analytics.

Aún cuando la demanda se enfoca en búsquedas y anuncios, hay que ver más allá y observar como el ecosistema Google abarca cada área imaginable, desde hogar y utilidades hasta influencers.

Todo está conectado de alguna manera u otra a las búsquedas: mapas, música, navegación, anuncios, sugerencias y un largo etcétera. A esto hay que sumar servicios como la nube, correo electrónico y plataformas de chateo y videollamadas para entender que realmente Google está presente en cada etapa de nuestra vida en el entorno online, yéndose el asunto al terreno físico por vía de harware inteligente orientado al hogar. 

Un modelo similar sigue Amazon -en esencia al menos, pues la ejecución se ha ido por otro lado- y es posible que esta sea la próxima en ser sometida a la justicia por esta cuestión de monopolio.