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Por qué no avanza la tecnología en RD

por Rocio Diaz

En la década de los 90s la República Dominicana tenía fama de estar a la vanguardia a nivel de telecomunicaciones, condición aprovechada para fines de turismo y para atraer inversión extranjera y local sobre lo que se consideraba un importante pilar de crecimiento económico.

Dos décadas después, y viendo como los servicios de internet, telefonía y similares son cada vez más precarios e insatisfactorios, vale preguntarse qué ha pasado. No es solo que las prestadoras de servicio fallan constantemente y las autoridades no intervienen, sino que el atraso se refleja en estadísticas que dan cuenta de la gran brecha digital que aún existe entre la población dominicana, pese a que siempre estamos atentos al último smartphone en salir al mercado y tenemos alguna opinión sobre el eterno debate Android-iPhone.

El Internet no ayuda

El promedio de velocidad de internet móvil en el país, tomando en cuenta redes 3G y 4G (LTE), es de apenas 5.31 Mbps, según un reporte mundial de Open Signal que data de agosto de 2016.

Para que se tenga una idea de la situación, el promedio en Estados Unidos -nuestro referente por excelencia- es 12.36 Mbps, mientras que en Corea del Sur, que lleva varios años en el tope de la lista, es de 41.34 Mbps. Solicitar un servicio de línea fija no ofrece velocidades mucho mejores tampoco, dependiendo la misma del tipo de servicio contratado, las condiciones y la zona de cobertura.

Cartograma de Instituto de Internet de la Universidad de Oxford

Cartograma de Instituto de Internet de la Universidad de Oxford

En base a las quejas que se ven a diario en las redes sociales, esa velocidad promedio de 5.31 Mbps resulta insuficiente para el uso que pretendemos dar a smartphones y tabletas en condiciones normales. Un extranjero que venga de visita al país, sobre todo si está acostumbrado a conexiones más veloces y estables, de seguro se desespera, más aún si vino por negocios.

Un internet lento en esta época de procesos digitales, tiendas online y cosas inteligentes no hace sentido. Sin embargo, por razones que no se conocen del todo, no se ven esfuerzos concretos por mejorar esa situación. Internet lento, y para colmo caro, entorpece cualquier proyecto que se tenga planeado, sobre todo si el mismo pretende aprovechar las facilidades digitales del mundo conectado.

Cuestiones culturales y estructurales

Es posible que la baja velocidad del Internet en el país obedezca al hecho de que la tasa de penetración es de apenas 38.17 por ciento, un número sumamente bajo para un país que continuamente hace esfuerzos por sobresalir en su condición de economía líder en la región de Centroamérica y El Caribe y que cuenta con estructuras que, desde fuera, al menos, resultan impresionantes: NAP del Caribe, Parque Cibernético Santo Domingo (PCSD), Instituto Tecnológico de Las Américas (ITLA), por solo mencionar algunas.

En cada uno de estos lugares hay proyectos interesantes, pero por un asunto cultural que va más allá de la baja formación educativa o los niveles de pobreza de una parte importante de la población, los mismos apenas se dan a conocer.

La cobertura tecnológica en República Dominicana es baja. La mayoría de los periódicos recurre a enlatados o notas de prensa que vienen de fuera o que son manejadas por empresas locales de relaciones públicas. Empeora las cosas el hecho de que hay personas que en base a dañinas prácticas de copy-paste, y aprovechando la ignorancia de las masas, han alcanzado el estrellato con la anuencia de ciertos medios.

Se da un fenómeno interesante en el ámbito local, y es que la gente, por miedo a que le roben su idea, no está en interés de compartir o colaborar con otros. El resultado de esto es que proyectos interesantes y potencialmente útiles no se dan a conocer, y cuando sí ocurre es porque cuentan con el respaldo de una institución como INTEC –una de las que más apoya estos temas, logrando recientemente una patente junto con otras innovaciones de sus estudiantes- o de una campaña de crowdfunding lanzada desde Estados Unidos, como fue el caso de Passfort.

El dominicano es naturalmente talentoso para estas cuestiones, pero entonces una combinación de poco interés, poco apoyo y poca motivación lentamente mata esa creatividad. Muchos jóvenes que estudian carreras asociadas a la ingeniería de sistemas y tecnologías afines terminan desertando el área por falta de oportunidades. Otros toman medidas más drásticas, como irse del país, para probar suerte. Cierto es que esto ocurre en todas partes, pero sin duda la tecnología en términos generales es incomprendida en este país, aún cuando se anuncien proyectos como República Digital.

Innovación mecatrónica en PCSD

Innovación mecatrónica en PCSD

Hay gente que cree que tecnología se limita a smartphones, y eso no es más que un indicio del nivel al que se encuentra el tema en este ámbito. Es necesario educar al público sobre tendencias que tienen por objetivo crear ciudades inteligentes y sostenibles, respetando el medioambiente y sacando provecho a recursos del día a día. Tecnología diseñada para facilitar la cotidianidad, para llevar estadísticas y para hacer ciertos procesos más llevaderos.

La República Dominicana tiene talento y estructuras para mejorar su presencia en el ámbito tecnológico global. Con que se atiendan algunos de los detalles mencionados en este artículo se lograría una diferencia tangible a mediano plazo.