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FaceApp podría hacer algo más que envejecerte la cara

por Rocio Diaz
Faceapp

A ver, ¿cuántas fotos has recibido de tus amistades con un aspecto envejecido en lo que va de la semana? Si ya perdiste la cuenta, no estás solo, y lo más probable es que la curiosidad te haya picado y hayas indagado cómo lograr ese efecto contigo mismo. 



Para nadie que esté activo en redes sociales y demás recursos digitales es secreto que el fenómeno viral del que hablamos viene por cortesía de FaceApp, una aplicación de origen ruso que lleva algún tiempo disponible en las tiendas de aplicaciones para iOS y Android. 

FaceApp, para quienes no están familizarizados con este producto, es una aplicación que a través de inteligencia artificial puede cambiar el aspecto de una foto más allá de cuestiones estéticas como la iluminación o la corrección de colores al efectivamente modificar el aspecto con resultados un tanto naturales. 

Desde agregar una sonrisa hasta cambiar el color del pelo o el peinado, FaceApp ofrece numerosas opciones para jugar con las fotos, y una de ellas justamente tiene que ver con la edad: la aplicación tanto rejuvenece como envejece los rostros con tan solo un clic. De igual forma puede dar un giro masculino o femenino a los rasgos para dar una idea cómo  la persona se vería siendo del sexo opuesto. 

De entrada, podría decirse que FaceApp es una aplicación para uno entretenerse aplicando cambios al rostro, pues hasta maquillaje tipo Hollywood y diferentes tipos de barbas y lentes están disponibles, pero, como todo lo que implica inteligencia artificial, las cosas probablemente no sean tan sencillas. 

Es curioso que una aplicación que está disponible desde 2017 de repente sea un fenómeno viral a mediados de 2019. La idea de aplicar un filtro a una foto para envejecerlo no es nueva, de la misma forma que tampoco son una novedad los programas de retoques que hacen maravillas en cuestión de segundos, pero hay algo en FaceApp que en esta vuelta llama la atención, y todo se resume en la naturalidad resultante al aplicar el filtro aquel del envejecimiento. 

Suele ser que al aplicar efectos de este tipo a las fotos las mismas se delaten al presentar algún rasgo que efectivamente apunta a una manipulación. En el caso del filtro de la vejez, por ejemplo, en ocasiones el programa aplica arrugas o canas que lucen superpuestas, evidenciándose la manipulación. Pero ahora, fruto de una actualización muy reciente, FaceApp ofrece resultados tan nítidos que podrían engañar a simple vista. ¿Cómo lo logran? Esa es la parte que nos debe servir de advertencia justamente. 

Es un hecho que las actualizaciones lo que hacen es mejorar un producto. En el caso de la inteligencia artificial, la manera de mejorar es con inputs cada vez mayores y de mayor calidad, pues en el centro de esta tecnología yacen redes neuronales y sistemas de deep learning que funciona de una manera bastante similar a como lo hace el cerebro humano. 

La inteligencia artificial es un campo muy vasto, y una de sus tantas aplicaciones tiene que ver con sistemas de reconocimiento facial. Contrario a lo que pudiera pensarse, esta tecnología va mucho más allá de simplemente reconocer una cara dentro de una muchedumbre u obtener sus datos puntuales por esta vía. Estos sistemas tienen usos en prevención del crimen, procesos administrativos y también en el desarrollo de sistemas predictivos que a su vez tienen usos muy variados en campos igualmente variados, desde medicina hasta seguridad. 

En el caso de FaceApp, el nivel de perfección alcanzado al día de hoy es el resultado de un proceso intensivo de aprendizaje que probablemente aprovecha todas esas fotos que sometemos desde nuestros smartphones, y esto, aunque lógico, podría también conformar una base de datos que tiene usos de momento insospechados por el común de la gente. 

Podría parecer una advertencia hueca, o simples ganas de neciar, pero debemos recordar que en esta época de smartphones, redes sociales, sensores, cámaras y demás estamos a merced de grandes compañías de tecnología que aprovechan nuestros datos para desarrollar sistemas que con el tiempo usan en detrimento de nosostros mismos. 

Para finalizar, un planteamiento para reflexionar: ¿y si FaceApp se aprovechó del reto aquel de los 10 años que se hizo viral a principio de año para mejorar exponencialmente sus resultados? Todo es posible.