Los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 llegaron a su fin el 8 de agosto dejando una actuación histórica para República Dominicana. El país terminó quinto en el medallero general, un resultado que confirmó el buen desempeño de la delegación anfitriona. Dentro de toda esa actividad deportiva hubo espacio para una novedad importante: el debut de los deportes electrónicos.
Los eSports tuvieron tres días de competencia, del 5 al 7 de agosto, en el Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano. Street Fighter 6, eFootball y League of Legends fueron los títulos seleccionados, cubriendo tres vertientes bastante diferentes del gaming competitivo: juegos de pelea, simulación deportiva y MOBA (Multiplayer Online Battle Arena). El público respondió y las gradas llenas acompañaron una competencia que llevaba años buscando este tipo de espacio dentro del deporte regional.
República Dominicana tenía una carta particularmente fuerte en Street Fighter 6: Saúl Mena, mejor conocido como MenaRD, bicampeón de la Capcom Cup y figura establecida dentro de la escena internacional. Mena llegó a estos Juegos con un historial que lo colocaba entre los nombres a seguir y con la presión adicional de competir en casa.
MenaRD respondió como se esperaba. Dominó la fase de grupos invicto y avanzó hasta una final donde derrotó al panameño Raúl Cogley para quedarse con el oro. La plata fue para Cogley y el venezolano Jorge Velásquez completó el podio con el bronce. Para República Dominicana, ese oro agregó un capítulo importante a la trayectoria de un jugador que lleva años colocando al país en el mapa internacional de los videojuegos de pelea.
La cosecha dominicana continuó en League of Legends. Engel Martínez, Ronald De León, Juan Hernández, Li Yuan Tony Ng y Sebastián Mercado llevaron al equipo nacional hasta la final frente a Colombia. Los colombianos se quedaron con el oro, República Dominicana consiguió la plata y Venezuela obtuvo el bronce. El resultado amplió la buena actuación local hacia una disciplina donde la coordinación, la estrategia y el trabajo colectivo tienen un peso enorme.
En eFootball, el panameño Jhonnatan Mora se quedó con el oro, seguido por Arnaldo Vásquez de Guatemala con plata y Carlos Salazar de Venezuela con bronce. Con estos resultados quedaron definidos los tres podios de un debut que reunió propuestas muy distintas dentro del gaming competitivo y dejó a República Dominicana con una cosecha de oro y plata entre las tres disciplinas disputadas.
La relevancia de lo ocurrido va más allá de contar medallas. Los eSports llevan años moviendo jugadores, comunidades, torneos, patrocinadores y audiencias enormes, aunque su integración a competencias deportivas tradicionales continúa avanzando poco a poco. Santo Domingo 2026 les dio un escenario regional formal, representación por países, medallas y público en las gradas. La respuesta dejó claro que existe una comunidad interesada y preparada para ocupar estos espacios.
Para República Dominicana el estreno tuvo un significado adicional. El país cerró unos Juegos celebrados en casa con el quinto lugar general del medallero y, cuando llegó el turno de los eSports, también estuvo entre los protagonistas. El oro de MenaRD confirmó una vez más el nivel alcanzado por la escena dominicana de Street Fighter, mientras la plata de League of Legends mostró que también hay capacidad para competir en disciplinas colectivas.
Santo Domingo 2026 terminó, pero el debut de los eSports deja un precedente difícil de ignorar para futuras ediciones de los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Hubo competencia, público, nivel y representación regional. República Dominicana aprovechó la oportunidad para sumar dos medallas y demostrar que el talento que durante años se ha desarrollado dentro de la comunidad local también puede responder cuando llegan escenarios de esta magnitud.






