¿Quién dijo que la IA es barata o asequible? Cuando ChatGPT salió a escena a finales de 2022, seguida de las demás propuestas que hoy pululan por doquier, se quiso vender la idea de que esta tecnología no solo tenía el potencial de abaratar costos, sino que es, además, asequible.
En aquellos primeros tiempos, ChatGPT, Gemini y otras herramientas similares se ofrecían mayormente en modalidad gratuita al público en general, con tarifas para versiones más avanzadas y de uso profesional o empresarial.
Hoy el cuento ha cambiado y se observa una tendencia hacia el cobro a todos los niveles, ya no solo para trabajadores independientes o corporaciones, sino también para usuarios comunes, con aumentos esperados en el corto, mediano y largo plazo.
¿Qué es lo que ha pasado? Sencillo: la IA ni es barata, ni es asequible ni mucho menos económica. Esta es una de las tecnologías que más dinero y recursos exige para su desarrollo, y eso, de alguna forma u otra, debe resarcirse por el lado del usuario.
Esa realidad ayuda a explicar muchas de las decisiones y movimientos que estamos viendo en la industria. Es la razón por la que Sora fue descontinuada. Es también la razón por la que ahora, de repente, aparecen reportes de que la sustitución de personas por agentes y otras herramientas IA sale al final más caro que haber retenido al personal. Es, por igual, la explicación de por qué Microsoft puso fin al acceso gratuito a licencias de Claude a lo interno de la compañía. Es un foete que no se aguanta.
Tan grave es la situación que Meta quiere ahora cobrar por el uso de su chatbot de IA. Si bien se mantendrá la opción gratuita, con las limitaciones que pueden esperarse bajo este modelo, habrá dos opciones a considerar: Meta Plus por 7.99 dólares al mes, y Meta Premium por 19.99 dólares al mes.
Esta decisión de empezar a cobrar por el chatbot de Meta AI forma parte de una iniciativa más amplia que contempla cobros por versiones Plus de Instagram y Facebook (3.99 dólares), así como de WhatsApp (2.99 dólares).
El asunto no se queda ahí: para creadores y empresas, Meta ahora ofrece dos modalidades mensuales de suscripción: Meta One Essential (14.99 dólares) y Meta One Advanced (49.99 dólares). Esta última ofrece el privilegio de contactar a un humano en caso de requerirse soporte en las plataformas de Meta, algo que en la actualidad es prácticamente inexistente y que representa una enorme paradoja en esta época de AI first.
Curiosamente, estas opciones de suscripción estarán desplegándose inicialmente en Singapur, Guatemala y Bolivia.
Más allá de la pregunta obvia de si estamos dispuestos a pagar por estos asuntos, hay una lectura más profunda a considerar. Por años todos estos servicios fueron gratuitos, y nosotros, los usuarios, pagamos ese acceso con una invasión a nuestra privacidad que perdura hasta nuestros días y otras situaciones que incluyen daño a la salud mental y adicción a las pantallas.
Por años nosotros mismos fuimos el producto, sin compensación real. Y ahora se pretende que nosotros les compensemos a ellos.
¿Es justo? Negocios son negocios, pero este en particular ha pecado de ser poco ético y de abusar de sus usuarios. Sin embargo, la cosa no es tan superficial como parece. Aquí entran en juego los odiados anuncios, el hecho de que el modelo de negocio ha cambiado y los gastos enormes incurridos en IA y tecnologías similares.
Al final, la discusión no es solamente si estamos dispuestos a pagar más por estos servicios. También obliga a preguntarnos si las plataformas que durante años monetizaron nuestra atención, nuestros datos y nuestra privacidad tienen ahora espacio para pedirnos que financiemos la próxima etapa de su negocio.






