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Rimbombancia Tecnologica RD

Mucho anuncio tecnológico, poca novedad real: caso RD

La transformación digital del Estado dominicano sigue avanzando, aunque a veces da la impresión de que el mayor esfuerzo no está en desarrollar soluciones tecnológicas realmente nuevas, sino en presentarlas como si lo fueran.

En cuestión de días se han anunciado plataformas, herramientas impulsadas por IA e incluso un Instituto Criptográfico Nacional, todo acompañado de ceremonias, discursos y términos grandilocuentes. El problema no es que existan estas iniciativas, sino la desconexión entre el anuncio y la verdadera dimensión tecnológica de lo que se está presentando.

Tomemos como ejemplo la nueva plataforma para verificar celulares robados. La idea detrás del sistema es sencilla: permitir que cualquier ciudadano consulte el IMEI de un teléfono móvil antes de comprarlo y así determinar si el dispositivo ha sido reportado como robado. El IMEI, para quienes no están familiarizados con el término, es un identificador único global de 15 dígitos que poseen los celulares. Es, básicamente, la cédula del dispositivo.

La consulta del IMEI no es una novedad tecnológica ni mucho menos una capacidad nueva para República Dominicana. Desde hace años existen mecanismos para validar esos equipos a través de bases de datos conectadas a operadoras y organismos regulatorios. Incluso, desde 2015 existe un acuerdo entre el Indotel y la GSMA para facilitar el acceso a este tipo de verificación. Más recientemente, en 2022, Indotel habilitó una plataforma similar bajo el concepto de “series negadas”.

Lo verdaderamente nuevo aquí no es la tecnología, sino que ahora la consulta puede hacerse más fácilmente vía web y sin necesidad de trasladarse físicamente a Plaza Central, donde desde finales de 2025 opera un centro de verificación de celulares robados.

Eso no le resta utilidad a la herramienta. De hecho, mientras más accesible sea el proceso de validación, mejor para el ciudadano. El problema aparece cuando algo relativamente básico se vende como si fuera una revolución tecnológica sin precedentes, sobre todo algo que tiempo atrás ya existía. Desafortunadamente, esto parece haberse convertido en costumbre.

Algo parecido ocurre con la nueva herramienta impulsada por inteligencia artificial presentada por el Ministerio de Turismo. Disponible en el portal GoDominicanRepublic.com, el sistema funciona esencialmente como un asistente conversacional orientado a turistas interesados en visitar el país. En otras palabras, un ChatGPT entrenado para responder preguntas sobre destinos, actividades, planificación y recomendaciones relacionadas con República Dominicana.

La integración de IA en plataformas turísticas ciertamente tiene valor, sobre todo en términos de personalización y automatización de asistencia, pero tampoco estamos frente a una tecnología inédita o disruptiva. Herramientas similares existen desde hace tiempo en múltiples industrias y mercados. Aun así, el anuncio fue presentado casi como si el país hubiera desarrollado una innovación tecnológica de alcance global. Curiosamente, la herramienta fue anunciada en Miami y no en territorio dominicano, detalle que también llama la atención.

Luego está el lanzamiento del Instituto Criptográfico Nacional por parte de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI). Sobre el papel, el anuncio luce importante: proteger información sensible del Estado, fortalecer el ciberespacio y aumentar la confianza en servicios digitales públicos son objetivos legítimos y necesarios. El inconveniente es que, más allá de los conceptos amplios y las frases de alto impacto, prácticamente no se ofrecieron detalles técnicos o prácticos.

¿Cómo funcionará el instituto? ¿Qué estándares criptográficos utilizará? ¿Habrá infraestructura propia? ¿Qué mecanismos de auditoría existirán? ¿Cómo se manejarán contingencias o vulnerabilidades? Preguntas fundamentales que quedaron sin respuesta, y ese es precisamente el problema recurrente con muchos anuncios tecnológicos locales: abundan las ceremonias, pero escasea la información técnica concreta.

La tecnología no se vuelve avanzada porque se le agregue inteligencia artificial al comunicado, porque se mencione criptografía o porque el lanzamiento incluya un acto protocolar. Tampoco toda plataforma digital representa innovación real. A veces se trata simplemente de herramientas funcionales, útiles y necesarias, y eso está bien. Lo que no termina de ayudar es la insistencia de presentar soluciones básicas o ya existentes como si fueran desarrollos de frontera tecnológica.

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AUTORA

ROCIO DIAZ

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