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Neuralink, los implantes cerebrales mágicos de Elon Musk
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Neuralink, los implantes cerebrales mágicos de Elon Musk

Poca gente en este mundo es tan soñadora, ambiciosa o visionaria como Elon Musk, y esa combinación de cualidades es lo que ha llevado a este personaje a incursionar en vehículos eléctricos, viajes intergalácticos, internet suborbital, túneles subterráneos, hyperlapse y un sinnúmero de proyectos y subproyectos más que no parecen tener fin. 



Uno de los proyectos más curiosos y menos conocidos del señor Musk, Neuralink, involucra directamente al cerebro humano y prevé un futuro en donde gente y máquinas hacen una simbiosis perfecta para juntos tomar decisiones, y así guiar el desarrollo del mundo y la sociedad. 

Lo anteriormente descrito suena futurista, pero, entonces, su motivación también lo es: en varias ocasiones, Musk ha expresado su temor de que la inteligencia artificial se desarrolle a un punto tal que termine dominando a la humanidad y, efectivamente, liquidándola en el largo plazo. Es un temor que ya antes había sido expresado por personalidades como Stephen Hawking, y que a lo largo de los años ha estado en el centro de novelas catastróficas de ciencia ficción. 

¿Cómo evitar que tal escenario tan poco deseable se materialice? La respuesta de Musk ante lo que bien podría ser un gravísimo problema son implantes cerebrales que no solo mejorarían a la especie humana al corregir defectos degenerativos y discapacidades a nivel cerebral y de la médula espinal, sino que la subirían de nivel al permitir conectar directamente con las máquinas y, posteriormente, lograr la trascendencia más allá de la muerte de la que tanto hablan los futuristas. 

En pocas palabras, los planes de Musk con Neuralink son hacer un upgrade masivo a la humanidad para que no venga una máquina cualquiera a ganarle la partida o la carrera. Altruista, pero a la vez ambicioso, pues ese objetivo representa un sinnúmero de oportunidades comerciales en el corto y mediano plazo. 

Antes de celebrar el avance que podría representar Neuralink, veamos algunas realidades del proyecto. En primer lugar, aun cuando hay avances y la tecnología propuesta es una posibilidad ya en desarrollo, los planes esbozados por Musk son a muy largo plazoLo más reciente sobre este proyecto se vio días atrás en un streaming en vivo, donde se observaban los implantes aplicados a cerdos, conjuntamente con todo lo que estos podrían hacer a favor del cerebro y el funcionamiento de quien los lleva. 

La parte más atractiva de Neuralink y, posiblemente, la más promisoria, es aquella que buscaría superar discapacidades a nivel del cerebro y la médula espinal, ya que eso significaría libertad para quienes están prisioneros en sus cuerpos producto de algún accidente, situación congénita o enfermedad degenerativa, como fue el caso de Hawking. La manera en que Neuralink ayudaría a superar estas condiciones es mediante la correcta interpretación de señales emitidas por el cerebro y la subsiguiente “traducción” a acciones motoras. Suena siemple, pero, ni por asomo lo es. 

Quizás por lo complejo que es el cerebro humano, y porque la ambición y nivel de ilusión de Musk son bien conocidos ya, no todo el mundo está convencido de la factibilidad o validez de Neuralink. Musk describe su propuesta como una banda de fitness para el cerebro, indicando de paso que Alzheimer, Parkinson, esclerosis múltiple, insomnio, depresión y hasta ceguera pueden ser combatidos con estos implantes, pero científicos de instituciones tan respetadas como el MIT (Massachusetts Institute of Technology) lo ponen en duda

Científicos, especialmente los del área de neurociencia, consideran que hasta ahora lo que propone Neuralink es altamente especulativo, con promesas que difícilmente se mantengan en el tiempo. Aparte de ofrecer alivio a las enfermedades ya mencionadas, estos implantes podrían dotar a sus usuarios de algunos poderes  “especiales”, como hacer streaming de música directamente en su cerebro, desarrollar una vista más  potente o descubrir la esencia de la conciencia y proceder a la trascendencia. 

Como algo fantasioso podría calificarse este asunto de Neuralink. El hecho de que no hay un cronograma establecido ni se conocen tampoco planes de pruebas clínicas con humanos ayuda a justificar esta etiqueta. Si a eso sumamos que por años se han estado probando implantes en animales y en humanos, entonces podríamos preguntar cuál exactamente es la novedad. 

Un último punto a considerar es la factibilidad de implantar chips en el cerebro de la gente. Hay un porcentaje de la población mundial que vería esta propuesta como algo cool y trascendental, pues tal operación -que sería ejecutada por un robot- efectivamente los convertiría en un ciborg o androide, un humano modificado por tecnología que de por sí existe (un ejemplo, aunque ya se lo quitó, serían Moon Ribas y su sensor de temblores de tierra). La gran mayoría, sin embargo, estaría recelosa de tales implantes.

¿Cómo se combatiría la amenaza de la inteligencia artificial si solo un mínimo porcentaje de la población mundial accede a formar parte del esquema Neuralink? Las teorías de conspiración no se han hecho esperar, y desde ya se habla de un complot masivo para controlar a la humanidad. No es un escenario deseable, ¿o si?

En fin. Los implantes mágicos de Musk quizás nunca lleguen a materializarse, y, en caso de que lleguen a algo, eso tomará mucho tiempo. Solo nos queda esperar a ver qué pasa. 



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AUTORA

ROCIO DIAZ

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