Home Análisis ¿Sabe El Salvador en lo que se está metiendo con su apuesta a Bitcoin?

¿Sabe El Salvador en lo que se está metiendo con su apuesta a Bitcoin?

por Rocio Diaz
El Salvador Crypto

Desde 2009, cuando salió Bitcoin en respuesta a la crisis financiera global desatada el año anterior, el tema de las criptomonedas tan solo ha aumentado a nivel de presencia y alcance, pero, ¿alguien realmente entiende cómo funciona este entramado?

Para un grupo demográfico que se define independiente y contrario a las normativas tradicionales del orden, el asunto de las criptomonedas es como un culto, y Bitcoin, por ser la primera en salir y la que más alto ha llegado en valor, viene a ser la guía máxima bajo la que caen las demás monedas digitales de su clase.

Este es un grupo de gente que va en constante crecimiento y que por vía de redes sociales y eventos especializados, como se vio el fin de semana pasado a propósito de Bitcoin 2021 en Miami, hace un esfuerzo consciente no solo por vender las bondades de las criptomonedas, sino por presentarlas como la alternativa ideal para un mundo cambiante que está harto de ser sometido a la voluntad de las grandes potencias y poderes del mundo.

Las alternativas siempre son bienvenidas, pero en el caso de las criptomonedas, empezando por Bitcoin, hay un problema fundamental: poca gente entiende su funcionamiento, su naturaleza y lo que implican.

Se habla de que las criptomonedas representan un sistema financiero descentralizado donde cada transacción queda registrada -sin oportunidad de modificaciones antojadizas- en una cadena de bloques conocida como Blockchain y donde los honorarios bancarios son inexistentes para facilitar las transacciones sin necesidad de un intermediario. Esta flexibilidad queda complementada con una garantía de anonimato que desde la salida de Bitcoin se viene aprovechando para actividades tan negativas como el lavado de activos y compra y venta de drogas online sin dejar rastro.

Desde un punto de vista de economías con bajo nivel de bancarización y que se manejan mayormente en efectivo, la alternativa de las criptomonedas podría lucir la oportunidad perfecta para organizar y educar a la población en términos financieros y dinamizar más las actividades económicas a la que se dedican. Mejor aún, mientras se logran estos objetivos, se proyecta hacia el exterior una cara moderna y hasta visionaria que -en teoría, al menos- generaría reacciones positivas a nivel internacional.

Lo planteado en el párrafo exterior posiblemente formó parte del tren de pensamiento del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, quien el pasado sábado 5 de junio anunció vía video en Bitcoin 2021 sus intenciones de convertir a Bitcoin en moneda de curso legal, conjuntamente con el dólar. Esta movida, que colocaría a ese país en posición de pionero, implica mandar en esta semana la legislación correspondiente al congreso para su aprobación.

¿Emocionante y visionario? Para los abanderados de las criptomonedas, la movida de Bukele se describe así. Otros, sin embargo, lo consideran aventurero, riesgoso, soñador y apresurado.

Si la movida de El Salvador hacia Bitcoin resulta buena o mala, solo con el tiempo se sabrá. De momento, ha generado muchas preguntas y dudas, empezando por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la solicitud de ese país de participar en uno de sus programas.

¿Tienen idea los salvadoreños de lo que es Bitcoin? Jack Mallers, fundador y CEO de la plataforma Strike, indicó durante su participación en Bitcoin 2021 que él personalmente se puso a educar gente en ese país respecto a las criptomonedas y sus ventajas, sobre todo por el lado la recepción de remesas, ya que por esa vía el proceso es más ágil y no requiere del pago de honorarios abusivos. Siendo el caso que las remesas representan alrededor del 22 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de ese país, el argumento es convincente.

De manera un tanto moderada, Bitcoin lleva algún tiempo en uso en El Salvador, y Mallers se presenta como uno de los artífices de esa adopción, pues pasó tres meses allí estudiando la situación y, de paso, llamando la atención del presidente Bukele, con quien ha discutido el tema a profundidad.

En efecto, Strike es el socio señalado por Bukele para construir una moderna infraestructura financiera en un país donde alrededor de 70 por ciento de la población no está bancarizada, y eso es algo que en el contexto planteado hace sentido.

Se presenta la adopción de Bitcoin como una oportunidad de ofrecer una infraestructura financiera más justa e inclusiva en El Salvador, con la ventaja adicional de que adoptarla como moneda de curso legal ofrecería alguna protección contra el impacto negativo de las decisiones de los bancos centrales del mundo.

Visto así, Bitcoin y demás criptomonedas parecerían ser la salvación del mundo, pero las cosas no son tan sencillas. Las criptomonedas tienen su lado oscuro, y uno de ellos es que no están respaldadas por nada y, al garantizar anonimato, son las preferidas para cometer delitos de lavado de activos, ransomware y demás fechorías. Esto podría poner a El Salvador en una situación delicada respecto a otros países en términos de préstamos y hasta comercio internacional. Asimismo, podría convertirlo en un país muy atractivo para esas actividades ilícitas ya mencionadas.

Otros dos aspectos a considerar son la volatilidad de Bitcoin, que baja o sube según declaraciones de gente tan influyente y cambiante como Elon Musk, y el enorme consumo de energía asociado a su minería. Si El Salvador en efecto adopta esta criptomoneda como moneda de curso legal, solo nos queda esperar a ver cómo se desarrollan las cosas. De momento, lo que pueda pasar allí es pura especulación.