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TikTok, otra compañía china en la mira de Estados Unidos

por Rocio Diaz
TikTok

Con más de 1.5 mil millones de descargas a nivel global a lo largo de su existencia a través de las tiendas de aplicaciones de Apple y Google es más que probable que conozcas TikTok o al menos hayas estado expuesto a sus contenidos, los cuales resultan muy fáciles de compartir en otras redes sociales y por medio de plataformas de mensajería tan prominentes como WhatsApp. 



Ofreciendo videos creativos cortos de un máximo de 60 segundos de duración, TikTok viene a ser una especie de sustituto de Vine, siendo una de sus principales características el acompañamiento musical que con frecuencia da pie a casos de fonomímica como parte de una comunidad de usuarios que se caracteriza por ser relajada y un tanto informal en lo que comparte. 

En pocas palabras, y al menos en la superficie, TikTok parece ser una opción fresca y mayormente sana de entretenimiento que se aleja del glamour que caracteriza a Instagram y que ofrece una experiencia distinta a la que se observa en otras plataformas sociales como Facebook o YouTube. Sin embargo, esta aplicación es una fuente de preocupación para las autoridades de los Estados Unidos, al punto que el senador Marco Rubio ha solicitado una investigación formal. 

¿Qué sucede aquí? Lo primero que llama la atención de TikTok, más allá de su popularidad, es su procedencia: aun cuando opera en Estados Unidos y almacena sus datos en servidores ubicados en Virginia y Singapur, la compañía tiene vínculos chinos a través de ByteDance, la startup china que inició esta aventura en 2017 a raíz de la compra de Musical.ly, la cual a su vez tenía sede en Shanghai y una oficina en Santa Mónica, California. 

En pocas palabras, podría decirse que TikTok es la más reciente compañía china en caer bajo el radar estadounidense, y si bien queda evidente el tema de la geopolítica, hay algunas cosas a tomar en cuenta en este caso, entre ellas los rumores -negados por el propio CEO de Tik Tok- de que la aplicación censura aquellos contenidos que van en contra de los principios y reglas imperantes en China. 

Lo que verdaderamente empeora las cosas para TikTok es que en febrero de este año acordó honrar una multa récord de 5.7 millones de dólares impuesta por la Comisión Federal de Comercio (FTC) por la recolección y manejo indebido de data de menores de 13 años cuando la plataforma era conocida como Musical.ly. A raiz de ese incidente la aplicación exige a sus usuarios confirmar su edad antes de empezar a usarla. 

Ahora que el tema chino está caliente en Estados Unidos en términos comerciales, geopolíticos y afines, no sorprende que haya arreciado el pedido de investigar más profundamente a TikTok por representar, según sus autoridades, una potencial amenaza a la seguridad de ese país. De hecho, en la investigación actual se ha involucrado a CFIUS, un grupo interagencial que se encarga de revisar adquisiciones extranjeras de compañías estadounidenses con énfasis en la seguridad nacional, para explorar más a fondo el vínculo con ByteDance y sus implicaciones.

Más allá de la geopolítica que resulta evidente, hay un tema de dominio de mercado y liderazgo a tomar en cuenta: en tiempo récord TikTok ha logrado una presencia que ha destronado a ofrecimientos como Facebook e Instagram en volumen de descargas, tanto así que, según Sensor Tower,  esta ocupa el tercer lugar en aplicaciones fuera de la categoría de videojuegos, superada por WhatsApp y Messenger en ese mismo orden. En contraste, Facebook e Instagram ocupan cuarto y quinto lugar en la lista. 

¿Será que a Estados Unidos le incomoda que un ofrecimiento foráneo venga a destronar iniciativas estadounidenses o hay algo de qué realmente preocuparse? El alegato de la data es válido, pero entonces Facebook, Google y otros conglomerados estadounidenses pecan de poca o nula transparencia en el manejo y tráfico de datos de sus usuarios. Por ese lado el argumento luce entonces flojo. Solo resta esperar a ver las conclusiones del caso.