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Cinco peligros online y cómo proteger a niños y adolescentes

por Daisy Hill
Teen Phone

Es un hecho que los niños y adolescentes de esta época tienen un acceso sin precedentes a recursos online que viene dado por la omnipresencia de smartphones y otros equipos móviles dentro y fuera del hogar.



Un smartphone es la puerta de entrada no solo a recursos educativos online, sino también a entretenimiento, redes sociales y websites de toda clase, que van de lo seguro a lo dudoso, y por eso importante estar alertas de lo que se mueve en ese mundo digital. 

Lo más común en esta época es estar pegados a una pantalla prácticamente todo el día. Podrá lucir inofensivo y a la par con los tiempos, pero no está de más recordar que hay peligros que acechan detrás de esa pantalla. A continuación, a modo de guía para padres, presentaremos los cinco principales riesgos a los que se exponen niños y adolescentes en sus andanzas online, con una breve descripción de cada uno. Atentos:

  1. Predadores cibernéticos. El universo de peligros online es vasto, y uno de las principales amenazas son los predadores de carácter sexual. El gran problema de tener acceso siempre disponible a Internet y las redes sociales a través de algo tan omnipresente como un smartphone es que niños y adolescentes conectan de su cuenta con predadores sin siquiera darse cuenta. La Internet está llena de extraños y, por supuesto, extraño puede ser cualquiera, desde potenciales buenos amigos hasta acosadores, bullies cibernéticos, predadores sexuales y otros personajes de baja reputación. Los predadores son especialmente peligrosos debido a la naturaleza sexual de sus actos, en los cuales suelen atrapar y victimizar a niños y adolescentes. Los bullies, en cambio, suelen humillar a sus víctimas, con efectos a largo plazo sobre su autoestima. 
  2. Sexting. Este es un verdadero clásico, representando a la vez uno de los aspectos más peligrosos del chateo y la socialización online. Niños y adolescentes se involucran en la práctica, consistente en enviar imágenes de corte sensual o sexual, mientras mantienen conversaciones online con sus novios o potenciales parejas. Adicional a ello, los adolescentes suelen compartir contenido obsceno en aplicaciones de mensajería, websites y plataformas sociales, consistentes usualmente en fotos, vídeos y otras actividades. El sexting es malo para la dignidad de niños y adolescentes, pero también lo es para su bienestar en general, pues este comportamiento puede atraer a predadores online que a su vez ven a este grupo demográfico como un blanco fácil de explotar. 
  3. Obsesión con redes sociales. Niños y adolescentes usan las cámaras de sus smartphones para tomarse selfies, captar imágenes y hacer un sinnúmero de actividades a lo largo del día. Mandan y reciben mensajes de texto, participan en conversaciones, hacen y reciben llamadas de audio, así como videollamadas, y comparten archivos en las redes sociales de moda. El uso prolongado de estos recursos y su continua exposición puede afectar los estudios y la autoestima a partes iguales.
  4. Citas online. Actividades sexuales sin compromiso y citas a ciegas con la ayuda de aplicaciones online para los fines van en aumento entre adolescentes. Antaño los encuentros solían darse en fiestas de terceros, pero es todo a través de recursos online que usan en sus teléfonos. Una vez se da el contacto viene la fase de verse cara a cara, a veces con consecuencias desagradables o imprevistas que incluyen violaciones, embarazos no deseados, secuestros y hasta la muerte. 
  5. Situaciones de salud. Niños y adolescentes que pasan mucho tiempo en sus smartphones y en redes sociales son más propensos a desarrollar situaciones de salud derivadas de la falta de sueño. Son comunes los casos de depresión, ansiedad y estrés. 

Cuidado: no es todo diversión y entretenimiento en redes sociales

¿Cómo proteger a los niños de estos peligros?

La mejor manera de advertir y proteger de estos peligros cibernéticos mencionados es mediante la instalación de controles parentales en los dispositivos de niños y adolescentes. En este escenario es necesario suscribirse a uno de estos servicios, donde se generará una identificación para acceso y una contraseña.

Para instalar controles parentales es menester tener acceso físico al dispositivo que se desea monitorear, pues allí deben ser instalados los recursos. Una vez se instalan y se activan se emplean la identificación de acceso y la contraseña para entrar a la aplicación y sus controles. La idea es monitorear las actividades de los niños y adolescentes mientras están online y así prevenir cualquier peligro. 

La función de grabación de la pantalla en vivo provee vistazos a lo que sucede allí, pero además se puede hacer monitoreo de las redes sociales a través de software espía que entra a los registros de mensajes, conversaciones, llamadas, videollamadas y archivos compartidos. En caso de ser necesario, los padres pueden también, de manera remota, bloquear mensajes de texto, llamadas entrantes de números no registrados y el acceso a Internet de manera generalizada. 

Esta entrada originalmente se escribió en inglés. Para ver esta versión, pulsar aquí.