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Clubhouse en la mira: por ahí viene el ataque de los clones

por Rocio Diaz
Clubhouse

Clubhouse, una plataforma sin pretensiones, donde el audio es rey y no hay cabida para poses falsas, es la red social del momento.

En un mundo dominado por la vanidad que permiten aplicaciones como Instagram y TikTok, santuario de influencers y aspirantes a influencers, ¿cómo es que Clubhouse puede tener algún éxito?

Como viene ocurriendo últimamente con activos como GameStop -que desde hace días está bajando en los mercados, colocándose hoy en apenas 50 dólares- o Bitcoin, Elon Musk tiene mucho que ver con la repentina popularidad de Clubhouse.

Hace unos días, cuando estaba aún caliente el tema GameStop, Musk anunció un conversatorio con el CEO de Robinhood, la aplicación en el centro del fenómeno, en un cuarto de Clubhouse. En ese instante, la peculiar plataforma empezó a llamar la atención, y, para desencanto de muchos, fue también cuando las masas se dieron cuenta de que para entrar se necesita una invitación.

Clubhouse, lanzada en abril 2020, no es la primera plataforma en operar en base a un sistema de invitaciones, mecanismo que sirve para mantener cierto control en base a los recursos y para dar un aire de exclusividad. En su momento, Facebook y Gmail hicieron lo mismo. Para aumentar aún más el misticismo, Clubhouse solo está disponible para iOS.

Donde Clubhouse definitivamente se diferencia del resto de las redes sociales es en su funcionamiento: esta es una plataforma exclusivamente de audio. La gente entra, crea cuartos o habitaciones de conversación, y por ahí inicia el debate de cualquier tema, con una audiencia variada, por demás. A diferencia de otras plataformas, aquí nada queda grabado.

Este formato, simple y sin complicaciones, ha probado ser increíblemente efectivo para conectar con gente, y es por eso que ahora todos quieren imitar a Clubhouse, incluyendo, por supuesto, a Facebook.

Lo de Facebook, aun si no sorprende a nadie, no deja de ser gracioso. Cinco días atrás el señor Mark Zuckerberg hizo un conversatorio en Clubhouse acerca del futuro de la realidad aumentada y virtual. Parece que aprovechó para fijarse en cómo opera la red social, y ahora se rumorea fuertemente que ya su emporio está trabajando en una copia.

Según reportes, Twitter es otro que quiere meterse en la onda Clubhouse. Hace un mes compró una compañía de podcasting social llamada Breaker, y, según se dice, esta es un componente vital en Spaces, su propia versión de una red social de audio, la cual ya está en fase de prueba. Siendo el caso que los tuits de voz no han sido el éxito esperado, habrá que ver cómo saldría esto.

Tal es el fenómeno Clubhouse que hasta Mark Cuban, reconocido empresario que forma parte del programa Shark Tank, está desarrollando su propia plataforma, la cual se llamará Fireside.

Si algo puede inferirse de este fenómeno, es que el audio es el nuevo video: si Clubhouse mantiene el interés y la vigencia, poco a poco video pasará a un segundo plano, tal como hizo video con fotos en su momento.

Si esto ocurre, ¿qué será entonces de esos influencers que dependen de lo visual? Una de dos: o se reinventan, o desaparecen.