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El fenómeno GETTR y el morbo asociado al expresidente Trump

por Rocio Diaz
Gettr

El pasado viernes, sin que hubiera un motivo claro, #GETTR se convirtió en el principal tema tendencia en Twitter.

Por aquello de que a la gente le gusta un can, muchos fueron los que decidieron unirse a la ola ese día y registrarse en GETTR, una plataforma social de nombre audaz que fue lanzada hace menos de un mes con un solo objetivo: echar a un lado la censura que con cada vez mayor frecuencia se denuncia en Twitter, Facebook y el resto de las plataformas más conocidas.

¿Qué está pasando? ¿En verdad hay censura en las redes sociales? Podría decirse que este fenómeno empezó como un relajo durante la presidencia de Donald Trump en Estados Unidos, mandato que culminó en enero de este año.

Ferviente usuario de Twitter, cada cosa que publicaba el expresidente Trump se convertía en un circo mediático, y llegó un momento en que las cosas tomaron un giro negativo para ambas partes, culminando en una de las expulsiones y bloqueos más célebres en el mundo de las redes sociales.

Cualquiera que haya seguido esta historia sabe que el exmandatario fue expulsado de por vida de Twitter, corriendo mejor suerte en Facebook, donde la suspensión ha sido limitada a dos años.

Para los fines correspondientes, el ex presidente Trump está fuera de las redes sociales, y eso ha de ser un castigo para una persona tan… expresiva, tanto que en mayo pasado inició su propio blog. Llamado “From the desk of Donald J. Trump”, este duró apenas un mes, y se especulaba que la movida obedecía a que lanzaría su propia red social.

Un mes después de este evento, específicamente el 1 de julio, salió GETTR, y de inmediato se hizo la asociación correspondiente con Donald Trump, tanto por el nombre como por otros detalles. Solo hay un problema: Trump no se ha unido a esta plataforma, y hay reportes que indican que no tiene planes de hacerlo.

¿Y entonces? ¿Qué exactamente es GETTR y cuál es su atractivo? Esta historia es un poco más compleja de lo que parece. La idea parece se le atribuye a Jason Miller, un ex asistente de Trump, quien dejó ese equipo en junio pasado. Cuando cerró el blog del ex mandatario, Miller dio indicios de que vendría algo más grande sin entrar en muchos detalles.

Desde que salió GETTR, Miller ha estado ofreciendo entrevistas y escribendo piezas editoriales donde critica el clima de censura que se vive en Estados Unidos, evidenciado en redes sociales como Twitter y Facebook por el lado de prohibiciones que pesan sobre teorías de conspiración y posturas que van en contra de la corriente de temas controversiales.

GETTR se presenta como una suerte de paraíso de la libertad de expresión, y eso es algo que siempre resultará atractivo. Cierto es que en las redes sociales “tradicionales” se han estado viendo acciones que podrían calificar de censura, tanto que durante el mandato Trump se hicieron ademanes de revisar las facilidades concedidas a estas plataformas por considerarse que estaban actuando por encima de lo que les corresponde.

¿Es así, en efecto? Decir cualquier cosa, sin consecuencias, viene a ser una especie de sello distintivo de las redes, por eso cae tan mal la censura selectiva que se está viendo en Twitter y demás. Le caen encima a temas puntuales, pero sigue habiendo pornografía, insultos y trolleos gratuitos allí.

GETTR, aún con su promesa de plena libertad, no es que sea mucho mejor. La plataforma no ha tardado en convertirse en santuario para seguidores de Trump y de la derecha en términos generales, creándose un sesgo bastante marcado. Peor aún, ha salido a relucir que, inicialmente, fue financiada por un multimillonario chino asociado a una red de desinformación en torno a COVID-19. El hecho de que Trump se ha declarado anti China hace de este detalle una paradoja, aparte de que, posiblemente, explique la renuencia del exmandatario de unirse a esta red.

Como de costumbre, GETTR no viene a resolver nada, sino a empeorar una situación que no parece tener arreglo. La fama la debe a su asociación con Trump y el morbo que aún le rodea.