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Los AirTags de Apple podrían ser arma de doble filo

por Rocio Diaz
Apple Airtag

¿Se te perdieron las llaves? Esta ocurrencia es más común de la cuenta, y son muchas las personas que día tras día se vuelven locas buscando eso y otras cosas fáciles de extraviar, como son los lentes, la billetera y hasta el teléfono. 

En respuesta a esta situación tan común, existen desde hace algún tiempo pequeños rastreadores o trackers que dan seguimiento a objetos designados para alertar de su ubicación cuando los perdemos de vista. Chipolo es uno de los primeros ejemplos, pero después de eso han venido ofrecimientos más completos de parte de Samsung y, más recientemente, Apple, que lanzó AirTags en su evento Spring Loaded de abril pasado.

Una curiosidad que surge respecto a estos rastreadores es si podrían ayudar a ubicar cosas como un carro, algo que también solemos extraviar cuando usamos las facilidades de un parqueo amplio y multiniveles. 

La respuesta a esta pregunta depende de muchas cosas, incluyendo el tipo de tracker y su funcionamiento. En el caso de los AirTags, por ejemplo, estos se aparean al teléfono del usuario y cualquier otro iPhone que tenga la funcionalidad “Find My” activada. Esto facilita que cualquier cosa pueda rastrearse con efectividad, incluyendo una persona, tal como probó Geoffrey Fowler, columnista del Washington Post en Estados Unidos.

Con ayuda de un colega suyo, un AirTag fue colocado en su bolso -con el conocimiento de Fowler- para probar la efectividad de rastrear a un usuario, y, ciertamente, la precisión de ubicación fue de primera.

Inicialmente, podría verse como algo positivo este tema de la precisión de los AirTags, pero, en base al experimento realizado, sale a relucir un potencial mal uso de estos rastreadores de Apple: acoso y persecución por parte de violadores, abusadores domésticos o cualquier otro personaje obsesionado con un tercero. Por el hecho de que los AirTags se comunican a millones de iPhones, la red de vigilancia creada de manera quizás no intencional es considerable en tamaño y alcance.

En lo que Apple reacciona a esta advertencia, se recomienda cautela al usar los AirTags. Cierto es que que el sistema envía notificaciones cuando un AirTag foráneo anda siguiendo los pasos de una persona, lo mismo que envía alertas de sonido cuando uno de estos rastreadores se separa del iPhone del dueño por más de tres días, pero esto no es suficiente para evitar situaciones potencialmente desagradables.

Una queja de Fowler al respecto es que no tiene forma de saber cuál AirTag le sigue los pasos, aunque reconoce que, al menos, Apple tomó en cuenta la posibilidad de acoso al diseñar el producto.